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- CONVERSACIÓN DE LA ESCUELA
- ARTÍCULOS
JACQUES LACAN
A treinta años de la muerte de Jacques Lacan, su legado sigue vivo también en Catalunya. Sus escritos, Seminarios, su decir enigmático pero revelador, orientan a analistas y analizantes en el encuentro con lo más propio de cada uno. Eso que permite la vida, allí donde como el propio Lacan anticipó hace más de 60 años, “el hombre liberado de la sociedad moderna, es condenado a la más formidable de la galeras”.
La Junta directiva de la Comunidad de Catalunya de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, quiere trasmitir a los socios y miembros de la misma y a todos aquellos que se interesan por el psicoanálisis orientado en la enseñanza de Jacques Lacan, su deseo de seguir haciendo existir lugares y momentos de encuentro de lo que nos vivifica: la trasmisión y la enseñanza de Jacques Lacan.
Os enviamos el breve e intenso texto que para la ocasión y a pedido de la Junta ha realizado Miquel Bassols.
Junta directiva CdC
Jacques Lacan: hombre en su siglo
Lacan el oscuro, y a la vez de una claridad meridiana. Lacan citado sin parar, a favor y en contra, pero muy poco leído con el rigor que merece: —Es que parece ilegible. —Sí, como el inconsciente de tus sueños. Lacan el amo, excluido de la institución oficial psicoanalítica, creador después de una Escuela que formó a varias generaciones de psicoanalistas (1964), pero que él mismo disolvió cuando, al final de su vida (1981), vio que traicionaba sus propios principios. Lacan el maestro, cuyo nombre, hoy, tiene el honor de llevar una Universidad y cuyos Escritos y Seminarios siguen orientando la práctica de miles de psicoanalistas en varias lenguas y lugares. Lacan el clínico, de una docta precisión, heredero de una tradición psiquiátrica injustamente olvidada. Pero también Lacan el profeta, que vaticinó la alianza, degradante para el saber y para su función social, que la Universidad promueve hoy en día con el nuevo amo de las leyes del mercado. Lacan, que intuyó igualmente, cuando nadie lo imaginaba, las nuevas formas de segregación social a las que debía llevarnos la Europa de los mercados comunes. También Lacan el insurgente, el amigo de Picasso, de Dalí, del grupo surrealista de su época, con un anecdotario del que los historiadores no saben muy bien qué hacer más allá de alimentar la prensa rosa: —“Hagan como yo, no me imiten”. Y sobre todo, Lacan el psicoanalista. Los testimonios que conocemos de sus analizantes son siempre impresionantes, fuera de serie. Lacan psicoanalista, que puso la función del “deseo del analista” en el centro de una ética para el tratamiento de los síntomas y malestares del sujeto contemporáneo, un tratamiento que no ceda a las falsas sirenas de unos ideales higienistas cada día más funestos. Lacan, de una exigencia fuera de lo común para los propios psicoanalistas: “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época". Treinta años después de su muerte, el sujeto Jacques Lacan, finalmente Otro —como le gustó nombrarse—, sigue tan presente y enigmático como su “duro deseo de durar”.
Y así, se prepara estos días la publicación en castellano de un admirable texto de Jacques-Alain Miller, “Vida de Lacan”, que demuestra lo que Baltasar Gracián podría muy bien calificar con un Lacan, hombre en su siglo: “Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos […] Pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno; y si este no es su siglo, muchos otros lo serán”.
Léanlo, simplemente.
Miquel Bassols
9 de SEPTIEMBRE de 2011
ALOCUCIÓN DEL DIRECTOR ENTRANTE
En primer lugar los agradecimientos y las felicitaciones.
Agradezco a los colegas, os agradezco que hayáis venido hoy a esta asamblea y que con vuestra presencia y vuestro voto hayáis querido contribuir a la decisión de quienes tendrán, durante los dos próximos años, la responsabilidad de dirigir y de plantear cuestiones y escenarios donde discernir y poner en acto la política de la Comunidad de Catalunya de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.
Agradecer también a la junta saliente, a su directora Shula Eldar y a los miembros de la misma, Laura Canedo, Marcelo Curros, Gabriela Galarraga, Juan Ramón Lairisa y Gemma Rivera, estos dos años de trabajo intenso, no falto de dificultades -por poner algunos ejemplos, el impacto del cierre del CPCT-Barcelona ahora hace un año y sus efectos en la vida de la comunidad, la inicial falta de entusiasmo en relación a las Jornadas de Valencia de la ELP sobre “La soledad del analista”, o la cuestión de lo que hemos llamado el silencio sintomático. Una Junta siempre decidida al trabajo del lado de los funcionamientos, muy importante, pero igualmente decidida, o aún más si cabe, del lado de la reflexión sobre la Escuela, nuestra comunidad y la situación del psicoanálisis en general. Sé que seguiremos contando con vosotros.
Pido un nuevo aplauso.
Por último, quiero felicitar a los colegas, ahora compañeros de Junta, a los que su deseo les ha llevado a querer estar en las instancias de dirección de la Comunidad -y que están dispuestos a compartir su tiempo y sus ideas en la tarea de proseguir en la brecha que nos plantea la pregunta de qué es una Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, qué formación para el psicoanalista en la época de la inexistencia del Otro, inexistencia para nada incompatible con la presencia insaciable del Otro de la globalización.
Os deseo, nos deseo, el mejor de los trabajos.
DE MIS RAZONES
Hace ahora poco más de un año, la directora de la Junta saliente convocó a “los miembros, socios y a todas aquellas personas interesadas en la vida de la Escuela”, a una primera conversación sobre la situación de la Comunidad.
En aquella reunión tomé la palabra. Lo que dije: “la política es cosa de otros”, tuvo consecuencias en mí. Fue un primer momento de romper el silencio. De romper mí silencio en público sobre la política, aunque sólo fuera para decir que no me creía concernido o al menos que desde hacía bastante tiempo no me había sentido concernido.
A él, le siguió un tiempo para comprender ya en el análisis, que culminó -algo que había aparecido de entrada como una posibilidad más o menos voluntariosa- en la decisión de presentarme a la dirección de la Junta.
Un tiempo de comprender, escandido a su vez en dos tiempos: un corte de sesión, una sesión extremadamente corta, que produjo en mí un despertar, y una interpretación que hacía referencia al marco simbólico de mi silencio de la política.
El silencio familiar sobre la política fue durante años una verdadera política del silencio. Política del silencio que paradójicamente, tomaba la forma imperativa de un “no puede haber silencios, hay que hablar”, que se convertía en un no-pienso y que tratando de negarla evocaba una y otra vez la verdad familiar en juego: la presencia amenazante de la desaparición y la muerte.
Usaré aquí las palabras del poeta:
Hablaba deprisa.
Hablaba sin oír, ni ver, ni hablar.
Hablaba como el que huye,
emboscado de pronto entre falsos follajes de simpatía e irrealidad.
Hablaba entonces, se hablaba, para acallar el silencio sobre la política. Puesto que el silencio era el signo de que pasaba algo, que pasaba la muerte.
Después a esa modalidad del Otro de tapar la boca, he respondido con una rebeldía estéril, por no salir de la queja y del registro de la rivalidad.
Ahora, que algo pase, por ejemplo pasar a sentirme concernido por la política de la Escuela, es un efecto de separación de eso mortífero a punto de avecinarse.
La pregunta de una colega por si pensaba presentarme a la dirección de la Comunidad, permitió que tal decisión fuera pronunciada en voz alta.
DE LA JUNTA, LA ESCUELA Y LA POLÍTICA
Esta Junta nace con una particularidad, una novedad respecto a otras, no han sido cubiertas todas sus vacantes. Tendrá 5 miembros, incluyendo al director, y no 6 como está previsto. A este hecho, no es ajeno mi posición en relación a hacer un equipo de trabajo, que osciló entre hacer lo que conviene hacer, es decir un equipo –lo que se había convertido para mí en un imperativo- y, a partir del encuentro con algunas respuestas, dejar que apareciera el deseo posible de cada uno, no suturando lo que podríamos situar del lado del síntoma: incluso más que el silencio, un vínculo débil con la política de la Escuela. De algunos, no de todos, pero no de pocos.
Vale decir, que la mayoría de los componentes de esta Junta, incluido por supuesto el Secretario de la Sede de Tarragona –cuya permutación se producirá mañana 17 de diciembre- se han presentado sin que mediara un propuesta de mi parte.
Quizás esta contingencia de no quedar cubiertas todas las vacantes, sea la oportunidad de reconvertir este débil -que toma la forma de dejar en manos de otros, incluso de dejar caer la cuestión política, hasta la presencia misma- en lo que Miller en su Seminario El Otro que no existe, llama “hacer la conversación de los débiles”: “conversar, discutir, evaluar, deliberar, charlar…que remite a un inconsciente –y esto es a mi entender lo más importante- que es el de los equívocos de la lengua propia.”
Es en este sentido que escribí en mi propuesta de candidatura: “trataré, dije, ahora digo trataremos, de realizar una política que favorezca y que requiera verdaderamente de la enunciación de sus miembros, renovando la transferencia de trabajo, promoviendo la circulación de saberes”. Y añado ahora, una política de confianza en y entre los colegas, en lo que queremos y tenemos para decir a partir de nuestros equívocos.
Para ello esta Junta cuenta con vuestro deseo y con vuestras enunciaciones. La enunciación de cada uno es lo que hace de la Escuela y al psicoanálisis una experiencia viva.
Escuela de la enunciación que favorece la invención, la tyché, ahí donde se corre el riesgo, corremos el riesgo de que se instale un puro automaton. Con ello, la Escuela, si puede nombrarse así, se convierte como señala Lacan en la Proposición del 9 de octubre, en “una captación de sabios… en pregnancia narcisista… en astucia competitiva… que ensombrece, el psicoanálisis, su práctica, objeto y finalidad”.
En la Escuela de la enunciación, se incluye de manera privilegiada el Pase. Por tanto La Escuela lo es del Pase también, al poner en el centro la experiencia más íntima de cada analizante que ha querido testimoniar de su final de análisis, para hacer del saber extraído en él, con sus “divinos detalles” -hechos, como señaló Eric Laurent en las recientes Jornadas de Madrid, con las ruinas del padre- un nuevo interrogante para otros que anime un deseo de saber.
Por eso el Seminario del Pase seguirá teniendo un lugar privilegiado en nuestras actividades, animado, como ya ha sido anunciado, por Toni Vicens, y de manera notable, aunque no única por supuesto, con los trabajos de los nuevos AEs.
Estas nuevas nominaciones de AE en la ELP, muestran el renovado interés por la experiencia, que hasta hace poco parecíamos ver de lejos, o que algunos, yo por ejemplo, veíamos de lejos.
Además, estas nominaciones de AE, uno de los cuales es miembro de nuestra comunidad, Guy Briole -realizado su pase en el Cartel de la ECF- y dos de la Comunidad de Madrid –Araceli Fuentes y Pilar González- harán de la transversalidad un valor añadido. No olvidamos tampoco a los nuevos AEs de las otras Escuelas de la AMP.
La conversación sobre los puntos candentes de la clínica tendrá también su lugar.
La Junta se propone contando con vosotros, encontrar una modalidad que facilite una verdadera discusión de trabajo clínico entre colegas.
Por último esta Junta, tratará de encontrar también, la buena manera de estar presente en la ciudad y debatir sobre las cuestiones de actualidad entre nosotros y con otros -la Biblioteca puede ser un buen instrumento para ello. Si estamos advertidos, como señalé, que la ciudad del malestar en la cultura, la ciudad freudiana, trata de ser tomada por el Otro de la gestión y la desubjetivación, y que estar al lado de este Otro, incluso para socavarlo, no es sin riesgos.
La lógica de la fórmula que Eric Laurent propuso en la reciente Asamblea de la ELP en Madrid, de conversaciones abiertas sobre puntos concretos, nos orientará en estas tareas.
DE LOS EVENTOS
Algunos eventos escandirán los espacios y las actividades de la Comunidad.
En 2011, el Pipol V. 1er. Congreso Europeo de Psicoanálisis, de la recientemente creada Euro Federación Europea de Psicoanálisis -trasformación de la Federación Europea de las Escuelas de Psicoanálisis- con “la ambición, señala Gil Caroz su presidente, de sostener el anudamiento paradojal entre un compromiso político colectivo de gran envergadura y el principio de una “desmasificación de la enunciación”.” Por tanto no dejar en manos del Otro lo que concierne a la subjetividad, sin renunciar a nuestra especificidad, nuestra manera de entender al parlêtre.
Este Primer Congreso pondrá en cuestión la Salud Mental. Eso nos permitirá mantener algunos debates. Entre ellos, la cuestión del psicoanalista que es en las instituciones trabajador de la Salud Mental y por derivación las cuestiones que conciernen al psicoanálisis en intensión y extensión. Por tanto un debate con otros, pero también entre nosotros, si tomamos de la buena manera, la palabra tensión que se incluye en los dos términos.
El espacio Hacia El Pipol V ya está en funcionamiento y ha mantenido sus primeras reuniones de trabajo.
En 2012 tendrá lugar en Buenos Aires, el VIII Congreso de la AMP, sobre “El orden simbólico en el siglo XXI”. Cuyo subtítulo – “No es mas lo que era. ¿Qué consecuencias para la dirección de la cura?”, nos invita a la reflexión sobre la práctica clínica de los psicoanalistas hoy.
La apuesta, del Congreso de París, por decir los nuevos semblantes del psicoanálisis en el siglo XXI como producto del inconsciente, nos lleva ahora a interrogarnos por las novedades que la época introduce en el orden simbólico y cómo incide en las curas.
Un orden simbólico que ya no es lo que era, o que quizás nunca es lo que fue. En todo caso, acotado por las particularidades de una época - no olvidemos que todo ejercicio del poder quiere instalar su propio orden simbólico- una época que entre otras cosas pone los gadgets en el centro mismo del lazo social, con el riesgo del que alerta Lacan en La Tercera de que no permitan los síntomas. O donde el capitalismo, su consecuencia el poder liberal, y el higienismo, instauran o pretender instaurar, un nuevo orden simbólico donde la subjetividad, las narrativas, la ética pierden su lugar. Las dos Jornadas de la ELP que corresponden al tiempo de este mandato tendrán también sus espacios de trabajo.
PARA FINALIZAR
Contamos entonces con cada uno de vosotros. Contamos con cada uno de nosotros que quiera, que queramos, hacer de la Escuela un lugar vivo. Un lugar de pase, de pase de lo que sabemos y de lo que nos interroga. Un lugar de encuentros, donde aprender unos de otros.
Será así, o no será, no seremos, una Escuela de Psicoanálisis Lacaniano. Gracias.
Eugenio Díaz
16 de DICIEMBRE de 2010
EL DEBATE DE LA ELP - Nueva serie
Gran conversación sobre la Escuela
(66) El último de la serie... 23 de noviembre de 2010.
(65) IX Jornadas de la ELP. 16 de noviembre de 2010.
(64) IX Jornadas de la ELP. 13 de noviembre de 2010.
(63) IX Jornadas de la ELP. 4 de noviembre de 2010.
(62) IX Jornadas de la ELP. Debate sobre la Escuela. Sobre el pase. 26 de octubre de 2010.
(61) Sobre el pase. 21 de octubre de 2010.
(60) Sobre las Jornadas y la Asamblea de la ELP. 19 de octubre de 2010.
(59) El debate sobre el pase. La ELP ¿Quién eres? 12 de octubre de 2010.
(58) El debate sobre el pase. 27 de septiembre de 2010.
(57) El debate sobre el pase. 21 de septiembre de 2010.
(56) El debate sobre el pase. 13 de septiembre de 2010.
(55) Sobre el Foro. Sobre el pase. IX Jornadas de la ELP. 21 de julio de 2010.
(54) Reseña del Fórum. 19 de junio de 2010.
(53) Sobre el pase. 15 de junio de 2010.
(52) Colegio ampliado del pase. 19 de mayo de 2010.
(51) La acción lacaniana en la FEEP. 10 de mayo de 2010.
(50) La ELP y la acción lacaniana. 4 de mayo de 2010.
(49) La Escuela a debate. 21 de abril de 2010.
(48) Cuestión de Escuela. 13 de abril de 2010.
(47) Hacia el VII Congreso de la AMP. 5 de abril de 2010.
(46) Hacia el VII Congreso de la AMP. 29 de marzo de 2010.
(45) El debate de la Escuela Una y el pase. La Escuela a debate. 26 de marzo de 2010.
(44) Hacia el VII Congreso de la AMP. 23 de marzo de 2010.
(43) Hacia el VII Congreso de la AMP. 18 de marzo de 2010.
(42) La Escuela a debate. 16 de marzo de 2010.
(41) El debate sobre los CPCTs. La Escuela a debate. 15 de marzo de 2010.
(40) Hacia el VII Congreso de la AMP. 12 de marzo de 2010.
(39) Debate sobre la Escuela Una y el pase. 8 de marzo de 2010.
(38) Hacia el VII Congreso de la AMP - Semblantes y síntoma. 8 de marzo de 2010.
(37) El debate del pase. 1 de marzo de 2010.
(36) Debate sobre el pase y la Escuela Una. 23 de febrero de 2010.
(35) Debate sobre el pase y la Escuela Una. 21 de febrero de 2010.
(34) Debate sobre el pase. 17 de febrero de 2010.
(33) Conversación sobre la Escuela Una y el pase. 14 de febrero de 2010.
(32) Debate sobre la Escuela Una. 11 de febrero de 2010.
(31) Debate sobre el pase y la Escuela Una. 10 de febrero de 2010.
(30) La experiencia de los CPCTs. 9 de febrero de 2010.
(29) La experiencia de los CPCTs. 8 de febrero de 2010.
(28) Debate sobre el pase. La experiencia de los CPCTs. 7 de febrero de 2010.
(27) La experiencia de los CPCTs. 2 de febrero de 2010.
(26) El foro sobre el Foro. La experiencia de los CPCTs. 2 de febrero de 2010.
(25) El debate de la Escuela Una. Debate sobre el pase. 28 de enero de 2010.
(24) Debate sobre el pase. 27 de enero de 2010.
(23) Debate sobre el pase. 26 de enero de 2010.
(22) El debate de la Escuela Una. 25 de enero de 2010.
(21) El Foro sobre el Foro. 18 de enero de 2010.
(20) Intercambios en el JJ. 18 de enero de 2010.
(19) El debate sobre el pase. 17 de enero de 2010.
(18) El debate de la Escuela Una. El debate sobre el pase. 14 de enero de 2010.
(17) El debate de la Escuela Una. 12 de enero de 2010.
(16) La experiencia de los CPCTs. 11 de enero de 2010.
(15) El debate de la Escuela Una. 11 de enero de 2010.
(14) El debate de la Escuela Una. 10 de enero de 2010.
(13) El Foro sobre el autismo y [+]. 24 de diciembre de 2009.
(12) La política frente al Colegio de Psicólogos y [+]. 22 de diciembre de 2009.
(11) La política frente al Colegio de Psicólogos y [+]. 20 de diciembre de 2009.
(10) El Foro sobre el Foro. 20 de diciembre de 2009.
(9) El Foro sobre el Foro. 19 de diciembre de 2009.
(8) La experiencia de los CPCTs. 18 de diciembre de 2009.
(7) El Foro sobre el Foro. 18 de diciembre de 2009.
(6) La experiencia de los CPCTs. 17 de diciembre de 2009.
(5) El Pase de la Escuela. 16 de diciembre de 2009.
(4) La Política del SINTHOME. 15 de diciembre de 2009.
(3) El Foro sobre el Foro. 14 de diciembre de 2009.
(2) El Pase de la Escuela. 13 de diciembre de 2009.
(1) El Foro sobre el Foro. 10 de diciembre de 2009.
Las pasadas jornadas de la ECF, el anuncio del proyecto de la Universidad Psicoanalítica Popular Jacques Lacan, la publicación del JJ a lo largo de los últimos meses y los debates que allí se producen, cumplieron con creces el anunciado programa de la “Política lacaniana para el 2009” anunciada por Jacques-Alain Miller, hace más de un año.
Un nuevo panorama político, epistémico y clínico se diseña para el año 2010. Para estar a la altura de esta misión la AMP abrirá sus puertas de su Congreso a todos aquellos - miembros y no miembros de la AMP - que se interesen en los destinos del psicoanálisis y debatir su impacto, si alcance y sus secuelas del “Acontecimiento de Paris”.[E. Laurent, 24/11/09].
Los ecos de una renovación del concepto de Escuela, la escuela de la enunciación, también se dejó escuchar en las pasadas Jornadas de la ELP y en la Asamblea. Un renovado entusiasmo por acompañar este movimiento al lado de las otras Escuelas de la AMP, se percibe en las diferentes comunidades de la ELP, en sus debates, en sus discusiones y en su elaboración epistémica. No sólo por parte de algunos miembros sino de los futuros miembros de la Escuela que se interesan por la política del psicoanálisis y que se muestran dispuestos a participar de la vida asociativa y de su formación como analistas. Este horizonte abierto es la verdadera renovación de la juventud de la causa que nos concierne como Escuela. Ellos han estado presentes en la última Asamblea, muchos nos han transmitido su reconocimiento por haberles dado ese lugar. Ahora, los invitamos a que también tomen la palabra. Tienen cosas importantes que decir y serán escuchados.
La ELP se prepara para la agenda para el 2010: La Conversación clínica de febrero con la presencia de Jacques-Alain Miller, el Congreso de la AMP en abril, la realización de un Foro sobre el autismo, probablemente en mayo.
Desde hace menos de un mes, tres temas parecen haber movilizado a los miembros y no miembros de la ELP después de la Asamblea: el Pase, los CPCTs y el Foro. Hemos recibido mensajes, contribuciones, desacuerdos, colaboraciones.
Parece el momento oportuno para que la lista electrónica, “El Debate de la ELP – Nueva serie”, se haga cargo de transmitir a la amplia comunidad de trabajo, y haga llegar a todos estas valiosas aportaciones, antes de que finalice el año.
Hasta el 20 de diciembre de 2009. Dos rúbricas se perfilan hasta el momento: Foro sobre el Foro y El pase de la Escuela. Otras, vendrán. Todos aquellos que quieran aportar al debate de la ELP tienen la palabra. Será importante transmitirlas antes de la interrupción de las vacaciones de final de año.
Comenzamos hoy con el Foro sobre Foro.
Lucia D’Angelo
Presidenta de la ELP
10 de diciembre de 2009.
E-mail: lucia_dangelo_m@yahoo.es
23 de NOVIEMBRE de 2010
X Conversación de la ELP
El pasado 25 de abril de 2009 tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la X Conversación de la ELP, bajo el título “La autorización del psicoanalista y su formación”.
La conversación se realizó alrededor de tres temas que permitieron reubicar el vació central sobre el que se sitúa la Escuela.
El primer tema fué: “¿Cómo se autoriza un psicoanalista?”. Esta pregunta remite a ese momento particular de un análisis donde se produce el paso de analizante a analista, planteado desde la Proposición, como recorrido singular para cada uno. La Escuela renueva siempre esta cuestión para intentar aislar y elaborar lo nuevo y transmitirlo. Poner el acento en la autorización, permitió diferenciar la autorización del inicio de la práctica. La autorización del analista pone en juego el dispositivo del Pase y se orienta a partir de sus efectos.
El segundo tema giró alrededor de la siguiente pregunta: “¿Cómo lee y cómo aprende a leer un psicoanalista?”. Cuatro términos que el decir lacaniano aborda fueron interrogados en estas presentaciones: la palabra, la escucha, la lectura y el escrito.
El tercer tema fué: “La Escuela como sujeto: Lugar de formación y sujeto de interpretación", nos dio la posibilidad de conversar sobre los planteamientos éticos y políticos que orientan el sostenimiento de la Escuela hoy, destacando la importancia de mantener la orientación del psicoanálisis puro como horizonte en la Escuela.
A lo largo de la jornada de trabajo pudimos tomar nota de la importancia y el interés que los temas elegidos despertaron en la comunidad analítica y la participación de las personas en formación en las Secciones clínicas.
Tuvimos ocasión, también, de escuchar unas palabras del Presidente de la FEEP, Vicente Paloméra, quien se refirió a la importancia del próximo encuentro PIPOL IV que tendrá lugar en Barcelona en el próximo mes de Julio.
Marcelo Curros
19 DE MAYO DE 2009
Un comentario particular sobre el Seminario de la Escuela: Momentos de la experiencia analítica
La política de la Escuela en la constitución de esta actividad de formación, en mi opinión, se orienta en querer retomar conceptos y elementos fundamentales que atañen a la teoría y a la práctica analítica, como por ejemplo las entrevistas preliminares que pueden llevar o no al sujeto a un inicio de análisis; el fin de análisis en su relación con el inicio, el acto analítico… Estos puntos son importantes porque conectan con los principios básicos de la ética psicoanalítica, y merecen ser tratados hoy bajo una lectura - la de cada Uno- que pueda dar lugar a una nueva escritura rigurosa y acorde con el discurso analítico.
El marco de trabajo que se propone en este espacio posibilita la emergencia de ciertas preguntas, de entre las que me planteo las siguientes: ¿se han dejado de usar elementos centrales en la dirección de una cura, como las entrevistas preliminares a la entrada de análisis?, ¿cuáles son los principios analíticos por los que el analista se rige en su práctica?, ¿cómo los estamos aplicando ahora?, ¿desde qué lugar? etc.
También, la presentación del texto de Freud, Esquema de Psicoanálisis, como guía de lectura y de estudio de los fundamentos de la experiencia analítica y de la práctica, me parece muy atinada. Ir a Freud con Lacan bajo la orientación de los textos de J-A. Miller ya no es tan sólo un ejercicio interesante sino que considero que es conveniente, e incluso necesario, en una época en la que hay un empuje radical a borrar el sujeto del inconsciente. Y como apunta Freud –en el Prólogo del mencionado texto- creo que el designio de la lectura y trabajo de los principios fundamentales del psicoanálisis no es el “de empujar a la creencia”, con-vencer, o “provocar convicción”, es más bien el de promover vacíos que nos lleven, a cada uno, a sostener el lugar y el acto analítico al cual nos convoca cada caso, empezando por el de cada uno. Las cinco líneas que Freud señala como final de su brevísimo y contundente prólogo constituyen a mi parecer el marco de trabajo y orientación del espacio. Y estas líneas dicen así: “Las enseñanzas del psicoanálisis se basan en un número incalculable de observaciones y experiencias, y sólo quien haya repetido esas observaciones en sí mismo y en otros individuos está en condiciones de formarse un juicio propio sobre aquel”.
Nosotros tenemos la fortuna de querer leer lo que este texto freudiano transmite con los instrumentos a nuestro alcance que surgen de diversos -aunque arduos- trabajos: el análisis particular, el control de la práctica, y el estudio de la doctrina a través de los textos, así como de la enseñanza de los AE y de los post analíticos. Ello requiere una condición básica para su continuidad y es una Escuela porosa que se muestre permeable y mantenga el esfuerzo de consentir y acoger la singularidad del Uno, inventando nuevas fórmulas para presentar y sostener los espacios de actividades conservando su rigor epistémico.
Rosa Godínez
5 de mayo de 2009
ALOCUCIÓN DE LA DIRECTORA, Shula Eldar
Preparé unas palabras para decirles en esta ocasión; será algo bastante breve.
Cuando decidí presentar mi candidatura a la Dirección de esta Comunidad lo hice, evidentemente, por elección y responsabilidad propias y también, me parece importante señalarlo, por amor a la Escuela. Un poco de amor, no demasiado.
La construcción de esta Escuela ha tenido un lugar importante para mí. Si la contribución a su progreso requiere un deseo decidido, como lo llamamos, requiere además, una disponibilidad para hacer un trabajo junto con los colegas, tanto en momentos de entusiasmo como en situaciones muchas veces difíciles y complejas. Este trabajo ha sido en mi experiencia el aliciente de un formación continuada.
El resultado de la votación muestra que la Junta entrante cuenta mayoritariamente con vuestra confianza.
Antes que nada quiero agradeceros, con mucha emoción y afecto, por este resultado que nos dará una nueva oportunidad, ya que desde la dirección de la CdC y junto a la nueva Junta, podremos seguir insistiendo en nuestro proyecto; podremos perseverar con todos vosotros en desarrollar el programa del psicoanálisis; el que está escrito en los textos y el que sigue escribiéndose que hay que hacer funcionar en la práctica.
Perseverar no es una palabra inapropiada para decir lo incurable. Recuerdo que Lacan la utilizó en una ocasión al menos (en 1980); no en el sentido del automaton rutinario, sino para indicar con ello un empeño indestructible en mantener el rumbo que nos dicta nuestro discurso y así, aprendiendo de los “embrollos”, como dice él, intentar responder a las opacidades de los tiempos que corren…
Cuando decimos “responder” nos referimos a respuestas que, eso es seguro, no tienen ninguna afinidad con la lógica de la compensación generalizada en boga en este momento en cuanto a la manera de tratar los “conflictos actuales”, - como los llamaba Freud -; es decir, los síntomas contemporáneos. No creo que nosotros hayamos practicado ni promovido nada semejante.
Esta lógica de la compensación, ella sí, da como resultado una “tendencia terapeutizante” que se prende a ideologías y de signos muy dispares. Hoy en día cada uno parece tener derecho a reclamar una retribución por su “minusvalía” particular. Responder a una reclamación, - esto es solo una forma posible de las múltiples declinaciones de la demanda-, es una forma de preservar la unidad del yo y el yo es siervo de los ideales por más que éstos sean confusos y más o menos suberráneos.
En parte por esto, nuestra época es desfavorable al psicoanálisis; no es que simplemente suspenda su juicio respecto a los efectos del inconsciente. Nada tiene la posición general respecto al psicoanálisis de comparable a la epojé en el sentido en que los escépticos la usaron para expresar una actitud (de distancia) respecto al problema del conocimiento.
Por el contrario, y esto en el mejor de los casos, la época considera hoy a la experiencia analítica como algo que conviene desestimar y acallar por no acomodarse al discurso común que presiona por respuestas inmediatas; es una falta de “neutralidad” respecto al psiconálisis y al psicoanalista que, a diferencia del “ne-uter” del analista al cual se hae referencia en: “El psiconálisis y su enseñanza”, no da ningún lugar a la palabra.
Precisamente, lo que el psicoanálisis nos enseña, es que ir a contracorriente del discurso común no tiene porqué ser desfavorable a la emergencia del deseo, por el contrario, conviene al mensaje del inconsciente.
“Discours courant”, “discurso corriente” que Lacan en “La tercera” transforma en “disque ours courant”, una forma de discar, de tocar las teclas, que llama a la contra experiencia.
¿Qué significa hacer una contra experiencia?
No es borrar, ni renegar de lo hecho; es, a mi entender al menos, someter a la experiencia de manera sostenida y repetidamente a un examen crítico que la pone al día. La pone al día; es decir, que permite dar un paso más. “Si per-se-vero, es que la experiencia hecha llama contra experiencia que compensa.”, decía Lacan.
Freud escribió algunos de sus grandes textos en tiempos de inadecuación y de grandes desarreglos. El perseveró en su relación con el inconsciente y Lacan retornó a Freud con el objetivo de rescatar a la relación con el inconsciente del olvido. Miller retomaba hace unas semanas, al comienzo de su Curso de este año un breve texto de Freud, - contemporáneo de “Análisis finito e infinito” - , escrito cuando Freud ya era cronológicamente un octogenario. Podemos apreciar que la relación con el inconsciente, como lo prueba irrefutablemente la vivacidad del texto, desconoce el tiempo.
¿Qué es lo que orienta la puesta al día del psicoanálisis?
No es desde luego lo que exige el discurso del Amo; está bien que no cesemos de recordárnoslo a condición de que no cesar de recordárnoslo no se convierta en una orientación. Lo que nos orienta es la exigencia lógica de la que depende nuestra práctica, la pura y la aplicada cuya distinción no es esencial ya que en ambos casos se trata de la aplicación del psiconálisis al síntoma; lo señalaba Lucía D’Angelo.
Nuestro discurso es un discurso en movimiento y esto ¿qué significa?
Significa, por ejemplo, que realizamos una exploración continuada por la vía de la clínica; que articulamos estas exploraciones por medio de elucubraciones, sueños, a los que denominamos epistémicos.
Recordé que Freud había invocado respecto a lo que no es fácil de responder la intervención de la bruja, lo hacía en “Análisis finito e infinito”. “Es preciso que intervenga la Bruja”, decía. “La bruja metapsicología…Sin un especular y un teorizar metapsicológicos – a punto estuve de decir fantasear –no se da aquí ni un solo paso adelante.”
Procuraremos, entonces, dar un poco de lugar a los sueños.
Nuestra Escuela, la ELP, - todos uds. lo saben -, tiene la base de operaciones en sus Sedes. Se localiza allí.
Son ellas el lugar donde se implementan de hecho las políticas definidas para la Escuela Una, por sus instancias responsables, desde la orientación lacaniana.
La vida de la Comunidad se desarrolla en un lazo que llamamos transferencia de trabajo.
Este lazo se sostiene y se mantiene por la vía de la presencia efectiva de los colegas.
La CdC, (Barcelona y Tarragona) ha tenido y sigue teniendo un papel relevante, por la implicación de sus miembros, en la construcción de la Escuela y de la AMP.
Fue siempre, es verdad, en las diversas versiones asociativas que se han sucedido, la comunidad más numerosa y lo sigue siendo también a día de hoy.
El número de miembros y de socios, el “factor cuantitativo” libidinal en el sentido freudiano si quieren, se ha visto incrementado en el último año y medio y estoy segura que seguirá en esa dirección. Este es un dato al que quiero dar toda su importancia. Lo tomo como una interpretación de la Escuela, en el sentido de un querer, querer participar en el trabajo cotidiano pero más que nada en un querer formalizar el compromiso con una Escuela que se asienta sobre un fundamento, que ella continúa transmitiendo: la formación de los analistas en la experiencia y con ello transmite la esperanza de que sigamos haciendo aflorar la transferencia.
El pase ha ido dando sus resultados.
Por eso es muy importante el acento que pongamos sobre ello. La experiencia de un psicoanálisis se redobla con la experiencia del pase cuya vocación es ser una elucubración de saber sobre el deseo del analista, un deseo cuya estructura no es aún conocida, señalaba Miller en el primer curso de este año. Y, sin embargo, podemos afirmar que es el deseo del analista que opera en la dirección de la cura. Habrá que hacer todo lo posible para animar un debate interno sobre la clínica y lo que allí resiste.
Los colegas que nos precedieron, la Junta saliente: Antoni Vicens, Rosa Calvet, Miriam Chang, Eduard Gadea y Joan Gibert nos dejan una comunidad bien organizada y puesta al trabajo; colaborando intensamente en la preparación de próximos eventos; el Encuentro Pipol 4, por ejemplo.
Nos deja también un proyecto de Biblioteca on-line muy importante y necesario que el Consejo anterior aprobó y que habrá que poner en marcha.
Disponemos de un fondo bibliográfico muy rico para su uso por el mayor número de interesados posible.
Tenemos una revista que es, además de un objeto agalmático, uno de nuestros medios de difusión que goza de mucho reconocimiento. Sabemos muy bien el valor que puede tener un texto escrito para que se produzca la chispa del encuentro con el psicoanálisis. La página web en este sentido tiene también una enorme utilidad y poder.
Agradezco a los colegas que forman parte de la Junta saliente y a todos los que participaron en las diferentes comisiones por impulsar el trabajo y por el buen clima que han logrado crear.
La Escuela es el lugar de referencia para las personas que se están formando. Tiene una puerta abierta a los que comienzan a interesarse por el psicoanálisis. Muchos de ellos no se resignan a renunciar a su deseo de saber e intentan huir de los discursos banales. Con este talante se acercan a nosotros. Disponemos de instrumentos que permiten conducir un debate en términos que sin ser ilegibles, tampoco renuncian al rigor. Se ha demostrado que somos capaces de encontrar las palabras. No nos alienamos a otros lenguajes pero debemos seguir insistiendo en transmitir bien en el nuestro. Esa también es una tarea infinita.
La nueva Junta se pondrá al trabajo inmediatamente.
Juan Ramón Lairisa se hará cargo de la dirección de la Biblioteca; Gabriela Galarraga de la dirección de la revista Freudiana; Laura Canedo de la Secretaría y la Tesorería y Marcelo Curros de la página web. Se sumará con toda probabilidad Gemma Ribera, pero hay que esperar a la reunión institucional del viernes en Tarragona, a la que voy a asistir.
Todos los miembros elegidos para la Junta me han manifestado su entusiasmo. Yo también me alegro mucho de tener la oportunidad de compartir con ellos el trabajo que nos espera y sobre el que iremos haciendo partícipes a todos.
Con esta intención pragmática acabo.
Podemos felicitar a la Junta saliente por la tarea realizada y desearnos a los que tomamos el relevo muy buena suerte!
Shula Eldar
3 de diciembre de 2008
ALOCUCIÓN DEL DIRECTOR SALIENTE, Antoni Vicens
Gracias a los miembros de esta Junta. A la hora de disolvernos como Junta, se hace visible que cada uno de nosotros ha entrado en una serie a la vez que ha vivido un acontecimiento singular, que podemos en todos los casos situar en referencia al discurso psicoanalítico.
Por lo que se refiere al Secretario y Tesorero, ha seguido gestionando los instrumentos puestos a punto por los anteriores secretarios, además de articular su gestión con la de la ELP y su directorio, y además de asegurar la continuidad de la administración. El acontecimiento para Eduard Gadea fue la asunción misma de la Secretaría: cuando percibió que se trataba de un cargo que bajo el semblante de la administración tenía un carácter claramente político.
La Directora de la Biblioteca ha hecho trabajar el significante que la representa, y que es la metáfora de la más antigua presencia del psicoanálisis lacaniano en Barcelona. Así, pudo celebrar sus 30 años de actividad. La serie la conforman las compras de libros para nuestro fondo, la venta de publicaciones como modo de hacerlas circular, y los cursus organizados. A ello se añade la puesta en marcha de la venta de publicaciones on line y del catálogo en la red. El acontecimiento para Rosa Calvet es éste: el de haber puesto en marcha el proceso que pondrá a la Biblioteca en la línea de las transformaciones que en el próximo futuro afectarán a todas las bibliotecas, o incluso a la transmisión general de la cultura en nuestra sociedad; es decir, que constituiran una nueva cara del Otro.
Hablar de serie con Freudiana es fácil, pues es una publicación numerada. Celebramos al comienzo el número 50, pero la serie ha seguido hasta el 52, con el 53 en preparación. Creo que sólo superan esa serie la revista Quarto, con 93 números, y La cause freudienne, con 69. El acontecimiento para Myriam Chang fue éste precisamente: el paso por el número 50, que celebramos junto con los 30 años de la Biblioteca. El paso por ese número 50 fue un acontecimiento largamente preparado por todos los directores anteriores, y algo que heredarán los que vengan. La autoridad de la revista viene de su continuidad.
Tarragona es una serie importante, pues demuestra cómo con un número pequeño de miembros se puede hacer Escuela, sin desfallecer y sin dispersarse. El acontecimiento para Joan Gibert fue uno que no tuvo lugar. El grupo consideró la posibilidad de crear un CPCT en la zona, pero se encontró con una elección forzada, que les llevó a preferir la Escuela a una división del grupo. Jacques-Alain Miller denominó a la Escuela sujeto en este sentido: la división es constitutiva.
Por lo que se refiere a la dirección, seguí la serie de los anteriores directores. El acontecimiento para mí fue la misma decisión de presentar mi candidatura a este cargo. Anteriormente creía que lo que consideraba una política poética no se podía realizar. Pero me pareció que en aquel instante se abría una posibilidad de hacerlo, y que con mis ideales podía prestar algún servicio a la Escuela, como lugar privilegiado de transmisión del psicoanálisis.
Antoni Vicens
3 de diciembre de 2008
ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA PRESENTACIÓN DE CASOS, Marta Serra Frediani
Cada sesión del Seminario del Campo Freudiano en Barcelona, desde sus inicios en 1985, consta de dos partes diferenciadas: el seminario de textos, que corre a cargo de un docente, y el seminario de casos clínicos, en el que este comparte tiempo de trabajo con dos practicantes, practicantes del psicoanálisis, que “exponen” un caso de su práctica.
Hoy, primera sesión del Seminario del curso 2007-2008, no tendremos casos, pero sí intentaremos producir un debate en la sala sobre el contenido y la forma de los mismos, así como su función en la formación del analista y en la transmisión del psicoanálisis. Para ello he preparado “algunas” observaciones, items, con el ánimo de invitarles a todos a participar en una discusión constructiva.
1. Todo sujeto es un caso clínico. – Esto se puede afirmar tomando la definición del diccionario Maria Moliner: “Caso clínico: cada manifestación individual de una enfermedad, especialmente si no es habitual” . Si mantengo mi afirmación, ¿cuál es la enfermedad que compartimos los humanos de la que cada sujeto es una manifestación individual no habitual? La especie humana está enferma de lenguaje. Es paradójico que eso que la hace “superior” a las otras especies, la presencia y la potencia de lo simbólico, sea también su dolencia común: no hay relación sexual, no hay una relación fija, escrita, determinada con la cual un hombre o una mujer puedan reconocer su partenaire. Para las otras especies, el instinto alcanza.
De esa “enfermedad común”, cada sujeto es un caso en tanto inventa una solución particular al problema, su síntoma. Cuando esa solución encuentra un tope, un tropiezo, que le deja al desnudo frente a “lo imposible de soportar” se pone en evidencia la dimensión clínica del caso porque, mientras uno es capaz de arreglarse solo puede decirse que tiene síntomas, pero no los aborda en tanto clínicos.
2. Un caso clínico no es un caso práctico. – El caso práctico es una modalidad de aprendizaje o de evaluación de un saber constituido. Se utiliza en multiples disciplinas, tan distantes como pueden ser la medicina, la macroeconomía y la psicología cognitivo-conductual. El caso práctico apunta a un “hacer saber”, hacer saber –o evaluar si ya se sabe– la manera en que debe ser tratado un problema concreto, manera que si es repetida idénticamente, producirá los mismos resultados exitosos.
Cuando Lacan decía “hagan como yo, no me imiten” (1), rechazaba la repetición, la imitación, la copia como modelo de la práctica analítica. El caso clínico pues, no busca un “hacer saber” sino la transmisión de un “saber hacer” particular de cada practicante respecto a cada caso concreto.
3. El caso clínico apunta a lo singular, no a lo colectivo. – Lacan, a la pregunta: “¿qué me está permitido esperar? (de un análisis)” responde en estos términos: “sacar en claro el inconsciente del que usted es sujeto”(2). Esa es la particularidad del saber inconsciente: es un saber que organiza la vida del sujeto para enfrentar la falta de relación sexual, un saber del que el sujeto es responsable y del que, sin embargo, no sabe nada.
Por tanto, el análisis no es el camino de la verificación de un saber ya allí, un saber constituido, sino el encuentro, siempre, de un saber nuevo, único de cada sujeto que atañe a la singularidad de su solución.
La última enseñanza de Lacan acentúa la cuestión de la singularidad en tanto diluye el refugio que las categorias clínicas nos daban: la forclusión, ahora, se generaliza a todo ser hablante. El neurótico no es sino un caso particular en el cual el Nombre del Padre es lo que permite el anudamiento entre los tres registros. La singularidad del caso tiene que ver, entonces, con la modalidad de goce del sujeto y su saber hacer con él.
Y luego están las particularidades que un sujeto –no pudiendo apoyarse en ese significante– ha encontrado, o inventado, como solución para anudar real, simbólico e imaginario: ahí encontramos una variedad infinita por explorar.
Es de alguna de esas singularidades de las que se da cuenta en el caso clínico.
4. El caso clínico pone en tensión teoría y práctica. – Todo el edificio teórico de la disciplina psicoanalítica está en juego en cada caso clínico. No hay excepciones a eso. Sin embargo, hay una diferencia entre el caso clínico y el caso expuesto, ya que este último, el caso expuesto, incluye un acotamiento del practicante, y su exposición privilegia algún punto concreto que se quiere subrayar. La exposición se centra especialmente sobre un momento de la cura, ya sea de inflexión o de cambio, un punto de vista retroactivo sobre lo que se ha producido en el trabajo analítico respecto a un concepto o la perspectiva del trabajo que se puede imaginar por delante... Como sea: nunca el caso es todo.
Si hay construcción del caso por parte del practicante es precisamente esa: el ordenamiento alrededor de un eje central que –enmarcado con citas o legible entre líneas– es teórico, y con el cual el caso particular, del analizante particular, mantiene una relación de tensión: ya sea problematizándolo o ejemplificándolo.
5. El caso clínico muestra que el sujeto está afectado por su historia no por su biografía. – La biografía de un sujeto no tiene la menor utilidad para la construcción de un caso ni para la dirección de una cura. De entrada, porque el psicoanálisis es un tratamiento sólo aplicable al material producido por un sujeto, esto es, el material subjetivo, y nada puede ni pretende con lo objetivo.
Sin embargo, la historización del sujeto sí es importante, porque en ella se pone en primer plano su responsabilidad –que, a fin de cuentas, es con lo único que contamos– al recortar las marcas que consintió que sus mayores dejarán en él, los puntos de inflexión que permitió que tuviera su vida, las repeticiones que produjo y, con todo ello, se podrá aislar qué de lo real se le presentó de manera traumática.
Lacan, finalmente, decía: “Lo que enseñamos al sujeto a reconocer como su inconsciente, es su historia”(3).
6. Un caso clinico evidencia la orientación por lo real. – Para Freud no fue difícil descubrir que los sueños, con su trabajo simbólico de condensación y desplazamiento, tenían como meta una satisfacción pulsional inconsciente, un goce, en términos de Lacan. Le llevó algo más de tiempo extraer la consecuencia clínica que implicaba el hecho de que esa misma satisfacción pulsional arraigaba en los síntomas: el desvelamiento de la significación por la interpretación no los hace desaparecer. Por tanto, aquello que lleva a un sujeto a demandar un análisis, su síntoma, aparece en el caso clínico como siendo, en si mismo, la modalidad que el sujeto encontró para tratar con el lenguaje el goce que habita su cuerpo. Y es ese goce, real, el que orienta la experiencia analítica. Freud lo localizó, Lacan lo formuló y Miller lo ordenó en seis paradigmas. Así, el psicoanalista lacaniano está advertido contra el “furor sanandi”, y lo que busca es acompañar al sujeto en su tarea de producir, o reconstruir o modificar un anudamiento de los tres registros que le permita soportar lo irreductible del goce.
7. El caso clínico incluye el trabajo del analizante y el acto del analista bajo las condiciones de la transferencia. – El analizante hace uso de una herramienta, la asociación libre, y con ella realiza dos tareas, la rememoración y la construcción. De alguna manera, el recuerdo, como la construcción, es una elaboración significante. Por tanto, la una no va sin la otra porque los recuerdos aparecen –o, habiendo estado siempre ahí, toman un valor inesperado, una nueva significación– que produce una construcción, en función de su abordaje bajo transferencia.
Pero ese trabajo analizante sería imposible de llevar a cabo sin la dirección de la cura que implica el acto del analista, acto que tiene la particularidad de ser imprevisible en momento y forma, asi como impronosticable en sus efectos sobre el analizante. Sólo apres-coup se puede verificar su eficacia.
El caso clínico, pues, debe dar cuenta de la relación de orientación que el acto analítico ha tenido en el trabajo analizante y, al tiempo, de cómo la producción del acto analítico lacaniano no responde a un estándar sino a la singularidad del caso, uno por uno.
8. El caso clínico es fruto de los tres pilares de la formación analítica: análisis, formación y control. – La autorización a la práctica analítica es compleja, ya que no hay título que la favorezca ni certificación que la confirme. Cada analista debe autorizarse por sí mismo, lo que no debe confundirse con que lo haga solo.
Lo hace en función de las transformaciones subjetivas producidas en su trayecto analizante, lo hace apoyado en las enseñanzas que recibe de la Escuela, lo hace comprometiéndose al control de su acto en la supervisión y lo hace aceptando el control de sus producciones por sus iguales. Así fue como lo recomendó Lacan en su “Acto de fundación de 1964”.
Del caso clínico que presenta, sin embargo, o precisamente por eso, tan sólo él puede y debe rendir cuentas.
9. El caso clínico es clave para la transferencia de trabajo de la comunidad analítica. – El objetivo de la presentación de casos clínicos es que sea enseñanza para la comunidad analítica. El practicante –como ya he dicho– expone el trabajo analizante y expone su acto analítico pero, para que el efecto de enseñanza se pueda llegar a producir, es imprescindible un tercero que se sienta concernido: el auditorio. El auditorio concernido, entonces, también se expone, y lo hace con sus preguntas, sus aportaciones e incluso –¿por qué no?– con sus discrepancias.
Ciertamente, las coordenadas de un caso se juegan en la intimidad de la relación analítica entre analizante y analista; para algunos el compromiso ético con el psicoanálisis se sella así y desarrollan su práctica en soledad pero, cuando uno desea y acepta pertenecer a una comunidad de trabajo como la nuestra quiere decir que consiente y elige que su práctica sea útil a alguien más que sus analizantes.
10. El caso clínico contempla la ética y la ley. – Freud descubrió una ley de protección de datos sobre la que fundó el psicoanálisis, ley que hace inaccesible al sujeto su propio inconsciente: la represión.
Ella constituye una de las paradojas de la práctica analítica en lo concerniente a la información: el sujeto viene a pedirle al analista que le dé su saber supuesto y el analista sólo puede empujarle a hablar, a la espera de que entre sus palabras, finalmente, el propio sujeto lo revele. Entonces, respecto a lo dicho al analista ¿a qué podría creer tener acceso el sujeto sino a lo que él mismo le ha confiado?
Sin embargo, la relación de secreto está en la base misma de la relación analítica. La confianza del paciente en el analista pasa por una regla ética fundamental: no debe decir lo que escucha, y esto es sin límites: no debe decir lo que escucha sobre él o sobre sus allegados, sobre su historia, sobre su vida cotidiana... a otros.
Si hoy debemos, además, tener en cuenta la “Ley de protección de Datos de Carácter Personal” que desde el año 1999, se aplica en España (4), debemos subrayar que la cuestión ética del psicoanalista va, incluso, más allá de la ley.
¿Cómo exponer entonces un caso clínico? Que la ética analítica se mantenga en la exposición de un caso y que se haga “conforme a ley” depende de que la construcción del mismo no incluya datos que desvelen la identidad del analizante ni –es importante– permitan llegar a averiguarla: esto es, “la persona” no debe ser identificada ni identificable. Y, actualmente, eso no se asegura simplemente teniendo en cuenta el auditorio concreto al que nos dirigimos en la exposición; la información circula mucho más allá de lo que podemos imaginar.
Desde el punto de vísta ético lo que importa es respetar la intimidad –que no necesita ser expuesta en detalle para mostrar las líneas de fuerza–; abstenerse de hacer un juicio sobre las elecciones de vida de un sujeto, sobre las actitudes de los que le son próximos y no estigmatizar su entorno.
Presentar un caso clínico es pues un verdadero trabajo de escritura que incluye el tacto y la discreción manteniendo la exigencia de precisión.
Hasta aquí mis observaciones; como los mismos casos clínicos, son sólo una parte, no son el todo. Me propuse escribir 10 puntos, creo que Vds. encontrarán algunos más para sumar.
Seminario del Campo Freudiano
Barcelona, 20 de octubre de 2007
Bibliografía citada:
1. Lacan, J. “La tercera”, en Intervenciones y textos 2, Manantial, Buenos Aires, p. 81.
2. Lacan, J. “Televisión” en Autres ecrits Seuil, Paris, 2001, p. 543
3. Lacan, J. “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis” en Escritos I, Siglo XXI, 2001, p.251
4. Ley de Protección de datos de Carácter Personal de 1999: “tiene por objeto garantizar y proteger, en lo que concierne al tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las personas físicas, y especialmente de su honor e intimidad personal y familiar”.
Otra bibliografía consultada:
1. Briole, G. “L’effet de formation dans la présentation de cas », en Revue La cause Freudienne, número 52.
2. Lacan, J. El seminario 7: la ética del psicoanálisis, Paidos, Buenos Aires, 2000.
3. Lacan, J. “Acto de fundación. 21 de junio de 1964”, incluido en los textos estatutarios del Anuario de la AMP de 1998.
4. Lacan, J. El seminario 23: El sinthome, Paidos, Buenos Aires, 2006.
5. Miller, J-A. La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2003.
6. Miller, J-A. El banquete de los analistas, Paidós, Buenos Aires, 2000.
7. Miller, J-A y otros. La psicosis ordinaria, Paidós, Buenos Aires, 2003.
8. Liminaire des XXXèmes Journées de L’École de la Cause Freudienne.
Marta Serra Frediani
20 de octubre de 2007
AL-LOCUCIÓN A LA CdC DE LA ELP, Antoni Vicens
Este es un momento privilegiado para nuestra Comunidad. No debería ser excepcional.
Como decía Lacan en una ocasión, dirigiéndose a su Escuela, ésta “se presenta como una persona moral, es decir, que como cualquier otro cuerpo se sostiene con personas, personas físicas, y un peu là” [Autres écrits, pág. 293]. En efecto, la Escuela está formada por personas que están ahí, que hacen notar su presencia. El término que utiliza Lacan en esa ocasión incluye también una referencia al être-là, al Dasein, al estar-ahí.
Sin esas presencias que están ahí, efectivamente, no hay encuentros.
Nuestra Comunidad da cuerpo moral a una cierta proximidad geográfica de un cierto número de miembros de la ELP – cuyo presidente, Xavier Esqué, pertenece precisamente a nuestra Comunidad.
Al asumir la función de Director de esta Comunidad, entiendo que mi labor, y la de la Junta, ha de ser la de favorecer la proximidad de esas presencias. Procuraremos que así se haga. La labor y el trabajo de cada cual debe tener el lugar que merece en lo que circula en nuestra Comunidad, y más allá de ella. Es lo que hará que esas presencias no sean anónimas. De tal modo que nadie habrá de poder excusar su presencia – ni permitiremos que se favorezca a quienes creen poder hacerse presentes como ausentes, por los medios que sea. La ausencia, la de quien sea, es responsabilidad suya, no de la Comunidad, y menos aún de la Escuela. Contamos con todos los que están-ahí, sin excepción.
Esas presencias se concretan en lo físico, como dice Lacan en el comentario que cité antes. También se concretan en nombres propios.
Nuestra Comunidad está hecha de nombres propios. La lista de esos nombres incluye a los miembros de la Escuela que viven aquí cerca para que encuentren algo en común. Y pues de nombres propios hablamos, no estará de más recordar algunos que tuvieron un papel en la construcción de esa Comunidad, que contribuyeron a darle una “persona moral”, para seguir con los términos de Lacan. Algunos de esos nombres propios merecen ser citados, entendiendo que al mencionarlos glosamos el apotegma lacaniano según el cual debemos aprender a prescindir del nombre del padre con la condición de hacer uso de él. Son nombres que nos evocan la suposición de una adecuación del goce con el saber, y un significado probado por el uso.
De la manera más general, Sigmund Freud y Jacques Lacan, que no se pueden reducir a sus centenarios. Otros nombres interesan de manera diversa a los miembros de nuestra Comunidad. Oscar Masotta es un nombre que viene de lejos. El de Germán García provoca aún sensaciones. A partir de ahí sólo añadiré el de Jacques-Alain Miller, cuya proximidad llevamos sintiendo desde hace tantos años como el volumen recientemente publicado nos lo recuerda.
He citado algunos nombres, pero ellos no bastarían para ordenar el campo de nuestras diferencias. También cuentan los egos, de los que supuestamente prescindimos en nuestro trabajo como analistas, y que aquí se hacen ver y oír de maneras muy variadas – por fortuna. Con eso nuestra Comunidad se inscribe en la ELP, en la AMP y, en definitiva, se funde en la Comunidad imposible, la Comunidad por venir, de la Escuela Una.
Nuestra Comunidad es también de Catalunya. De todas las cosas que se pueden decir sobre el espacio geográfico y político que significa, sólo evocaré una cierta realidad de aluvión, generalmente reconocida. Creo que sabemos aprovechar en el mejor sentido esta realidad.
Aunque formamos parte como Comunitat de Catalunya de una política de más largo alcance que la que podemos calcular aquí, no me cabe duda de que la elección que acabamos de hacer tiene un sentido político. Esta política tiene un objeto: el objeto del psicoanálisis. El objeto que, como Lacan recuerda en la misma nota que vengo citando, divide al sujeto, lo hace desaparecer bajo el significante que lo representa, con los efectos de transferencia en que se asienta nuestro trabajo como psicoanalistas, y que nos dan los medios para vivir. Esta política tiene unos principios, sobre los que Jacques-Alain Miller coordinó un Seminario hace ya un tiempo. Tomamos buena nota del contenido de ese Seminario.
Pero para acercar más las cosas a la particularidad de este momento, me gustará leer unas frases de un gran poeta que estoy descubriendo, y que me está enseñando algo sobre el modo de gozar la lengua. El fragmento dice así: “Cuando el hombre tiene que hacerse una casa, su casa en medio de la naturaleza, que lo da y lo recibe a la vez, puede hacerla sin amor ni idea o con idea y amor, con poesía. El que la hace sin idea ni amor, que es, por desgracia de todos, lo usual, deja la casa y él se queda fuera de la naturaleza; casa y él son un postizo en el mundo. El que la hace con amor e idea consigue que la naturaleza asimile esa casa y a él con ella, asimilación que necesita del hombre su tierra y el hombre de su tierra como razón de ser, vivo, y de seguir viviendo en ella, hasta la otra fusión honda, gustosa también si ha sido la alta. El hombre vivirá así contento en la casa que se ha hecho a su gusto en la tierra y que la naturaleza ha hecho, con él, suya. Casa, vida y obra, sean cuales fueren, no puede ser ni en ningún sentido ni aspecto agregados, pegotes. Que no pueda decirse de ellos, de nosotros, lo que con frases exactas dice «todo el mundo» para designar un fracaso de hechura o acomodación: «Eso es un pegote».”
El poeta es Juan Ramón Jiménez, y las frases que he leído pertenecen a una conferencia que dictó en varios lugares de Latinoamérica, titulada “El trabajo gustoso”, pero que había dictado una primera vez en España, con el título de “Política poética”.
Os convido a que nos situemos entre esos dos títulos, el “trabajo gustoso” y la “política poética” o, si queréis, entre el “trabajo poético” y la “política gustosa”. Donde tenemos todavía muchas cosas que encontrar. Muchas gracias.
Barcelona, 14 de diciembre de 2006
Antoni Vicens
14 de diciembre de 2006