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ESPACIO DE ENSEÑANZAS DE LA ESCUELA. CURSO 08-09. Seminario XVI: “De un Otro al otro”

“De un Otro al otro” es hijo de mayo del sesenta y ocho. Lacan, expulsado de la calle Ulm, recibe el afecto y solidaridad de los universitarios que lo reconocen como a un maestro con un discurso capaz de ayudar a hacer realidad el sueño de subvertir la universidad y el saber enlatado que aquella dispensa. El seminario XVI, que hace pareja con el XVII: “El reverso del psicoanálisis”, intenta dar cuenta de un recorrido que transita desde el saber al goce. En el curso del trayecto nos encontraremos con una serie de idas y venidas que Jacques-Alain Miller ilustra muy bien en “Iluminaciones profanas”, texto de referencia obligada. Resulta chocante, y hasta cierto punto aleccionador, constatar referencias precisas a una globalización que, cuarenta años después, ha acabado haciendo acto de presencia. Es así como hoy podemos constatar que, en tiempos de disyunción entre saber y poder, aquello que encontramos es una conjunción entre saber y goce. Recorrer el texto del seminario nos permitirá entrever la lógica, una lógica formalizada a partir del saber extraído de la clínica.
Joan Gibert
Comisión: Catherine Galaman, Josep Sanahuja, Joan Gibert (responsable)

CALENDARIO

Lugar: Tarragona

Calendario

13 de octubre.20:30 h
Iluminaciones profanas + Guia de lectura S.XVI
Josep Sanahuja

10 de noviembre. 20:30 h
Capítulol I + Aproximación al seminario XVII: “El reverso del psicoanàlisis”
Catherine Galaman

1 de diciembre. 20:30 h
Del capítulo II al VI: “La inconsistencia del Otro”
Joan Gibert

12 de enero. 20:30 h
Del capítulo VII al XI: “De la apuesta de Pascal”
Àngela Gallofré

2 de febrero. 20:30 h
Del capítulo XII al XVI: “El Goce: su campo”
Catherine Galaman

3 de marzo. 20:30 h
Del capítulo XVII al XXI: “El Goce: su real”
Joan Gracia

27 de abril. 20:30 h
Del capítulo XXII al XXIV: “El Goce: su lógica”
Gemma Ribera

11 de mayo. 20:30 h
Del capítulo XXV al XXVI: “Evacuación”
A cargo de la comisión

Título
El Goce: su lógica
Fecha
27/04/2009
Horario
20:30 h.
Participantes
Gemma Ribera
Descripción
Nombrar la intervención analítica como acto psicoanalítico, le permite a Lacan poner todo el peso en la lógica del acto; cuando se trata del acto analítico, éste toma su valor en tanto que apunta al objeto a.
El análisis articula el objeto a como causa del deseo, es decir, como causa de la división del sujeto. Introduce en el sujeto lo que el cogito enmascara, que al alado de ese ser con el que cree asegurarse, el a es esencialmente falta. Señala que el sujeto está, ya de entrada, en falta-en-ser.
Señala las tres paradojas que el acto analítico soporta:
Institución/destitución del analista. El psicoanalista induce al sujeto a comprometerse en un camino en el que él lo invita al encuentro de un SsS, que lo va a conducir a la verdad. Al término de la operación, en el lugar de la verdad hay una evacuación del objeto a, y es este objeto evacuado lo que analista mismo representa por su en-si, al volverse él mismo la ficción rechazada, el analista cae.
El lugar del analista. Tomando como símil la tragedia clásica, Lacan coloca al analista en el lugar del actor, en la medida en que basta un actor para sostener la escena. Es lo que da su sentido al acto analítico, al menos el analista. La posición del analista ciertamente produce un acto que está a pesar de él, por fuera de él. Esa posición que puede sustentarse en el callarse, lo que puede conllevar aislar la voz, nudo de lo que del decir hace palabra. En no ver nada, resulta el aislamiento de la mirada, nudo apretado de la bolsa del todo, al menos de todo lo que ve. En no escuchar nada de las dos demandas en las que se deslizó el deseo (come/caga), deslizamiento a la función del seno y los excrementos.
Del analizante al psicoanalista. Si en el acto analítico se planeta la cuestión de ese acto decisivo que, del analizante, hace surgir, inaugurarse, instaurarse al analista. Si el psicoanalista se confunde con la producción del hacer, del trabajo del analizante, bien puede decirse que el psicoanalizante hace al analista. También puede decirse que en el preciso momento que surgió dicho psicoanalista es por que el acto se reduce a hacer de psicoanalista, en el sentido de la simulación, a hacer de aquel que garantiza el SsS.
Por lo que hace al desarrollo de un Otro al otro, la lógica de los conjuntos y con mayor incidencia la lógica del conjunto vacio le va a permitir que lo que designa como Otro adquiere valor destacado no por ser el Otro entre todos, ni tampoco por ser el único, sino por que podría no estar y en su lugar solo habría un conjunto vacio. Esto lo designa como el Otro: la posibilidad de estar o no estar.
El Otro se reduce aquí a su función más simple, la de ser un conjunto que lleva el uno, el significante necesario por ser aquel junto al cual se representará (del uno al Otro), el uno del sujeto.
La diferencia que hay entre el significante que representa al sujeto (S1) y ese respecto del cual se inscribirá en el campo del Otro (S2) para que surja el sujeto de esta representación misma se funda en una disimetría.
En la cuestión del sujeto es preciso partir no del Otro, sino de este un Otro, el uno del significante inscrito en el Otro, condición necesaria para que el sujeto se enganche.

Gemma Ribera
Título
El Goce: su real
Fecha
03/03/2009
Horario
20:30 h.
Participantes
Joan Gracia
Descripción
En el capítulo XVII, Lacan retoma el tema de la sublimación y la estructura de la perversión. También se hace la pregunta ¿Qué debe entenderse por libertad de pensamiento? Y aborda los conceptos de libertad, pensamiento, utopía, etc. para distinguir lo imaginario de lo real. Habla de la imagen del cuerpo. Y recurre a la teoría de los conjuntos para ayudarse en su explicación. Saber, pensamiento, subjetividad, son conceptos que utiliza en su exposición. Continúa con Hegel y su cógito inaugural, para llegar a la dialéctica del amo y del esclavo, del dominio del saber, y ver la diferencia entre Hegel y Freud. Retoma la botella de Klein, para preguntarse dónde cierto saber sitúa al sujeto y “si no debemos definir todo pensamiento esencialmente como censura”. Prosigue con el saber y la libertad de pensamiento para abordar nuestra experiencia y el discurso que la sostiene. También plantea que hay “homología entre las fallas de la lógica y las de la estructura del deseo”, para concluir que “no hay nada estructurable que sea propiamente el acto sexual”. Y concluye el capítulo con reflexiones sobre la clínica del neurótico y la posición del analista.
En el capítulo XVIII, Lacan trata los términos idealismo y realismo. El primero en relación a lo real y lo vincula al sujeto supuesto saber. También trata los términos del adentro y el afuera, que están en el discurso de Freud desde el origen. Después plantea la representación de espejismo, a partir del aparato más elemental de la óptica, la cámara oscura. Plantea el adentro y afuera desde el punto de vista de la mercancía, así como el valor de uso y el valor de cambio. El valor de la moneda, solo tiene valor de cambio. El pensamiento tiene algo que ver con el valor de cambio, en tanto que circula. Plantea que hay diferentes órdenes de real en todo lo que se construye en el afuera. Menciona a Aristóteles y cosas llamativas de la época en cuanto al ojo, la visión,... para preguntarse sobre el término proyección. Plantea la visión en relación al deseo y la perversión. Y concluye que el pensamiento es censura y que la mirada es subjetiva porque no ve. Retoma perversión y real, deseo, discurso estructuralista, etc. y perversión como estructura en función del objeto a. Finaliza el capítulo abriendo el camino que va de perversión a fobia, pasando por varias referencias a la neurosis.
En el capítulo XIX, Lacan trata la fórmula de la angustia “no sin objeto”, planteándose “¿Qué es un orden simbólico?” y prosigue con lo imaginario, lo contable, el medio, la ciencia antigua y moderna, los emporios y los imperios, saber y poder como equivalentes, para abordar en Freud la disyunción entre saber y poder. Aclara que lo que trató en su seminario de 1956-57, no podía ser el objeto a. Dice que “Se trata de lo que se juega a cada instante en el límite, en la frontera, entre lo imaginario y lo simbólico”. Toma otra vertiente del objeto a, en relación a la imagen especular y el narcisismo y aborda el en-forma. Retoma a Freud en relación al amor y para abordar las relaciones anaclítica y narcisista. Finaliza el capítulo con referencias a la imagen del cuerpo y a la fobia: que no es una entidad clínica, es una placa giratoria entre histeria y obsesión y puede realizar la unión con la estructura de la perversión.
En el capítulo XX, Lacan trata del estatuto del sujeto, en relación a su estructura y la clínica. Aborda su frase “el significante es lo que representa a un sujeto para otro significante”, y lo desarrolla. Plantea como el sujeto borra la huella inicial para transformarlas en mirada, y como reemplaza sus huellas por su firma. Aborda la distancia existente entre lo que define a un sujeto respecto de lo que se considera una persona y aclara aspectos en relación a los géneros.
En el capítulo XXI, Lacan trata de la nullibiedad que designa la cualidad de lo que no está en ninguna parte. Afirma que se trata del goce. Parte de un objeto, su historia, la institución de un Otro en relación al saber, su relación con el objeto a, y todo un desarrollo apoyado en las matemáticas. Aborda el problema del goce de modo que ya no es externo al sistema del saber. También trata del término significante fálico y de las biografías. Trata de cómo el neurótico pone en tela de juicio lo que atañe a la verdad del saber, a partir de que el saber depende del goce. Y lo plantea en la doble vertiente de la histérica y el obsesivo.

Joan Gracia Osuna.
Título
El Goce: su campo
Fecha
02/02/2009
Horario
20:30 h.
Participantes
Catherine Galaman
Descripción
Lacan retoma su seminario de la Ética para seguir algunos puntos como la cuestión de lo real, la relación sexual y el saber sobre el goce.
Nos ha dicho que no hay acto sexual, puede llegar a decir que no hay relación sexual, en este momento de elaboración, se trata de las relaciones entre los sexos.
Plantea el goce como un absoluto después de darle una función y una estructura lógica. Toma como apoyo en sus planteamientos la clínica de la histérica y de las perversiones.
El sujeto histérico plantea el goce como absoluto siendo ella misma como un absoluto. Tiene en el goce una relación con la inconsistencia que le da acceso a la inconsistencia del Otro.
Lacan plantea la cuestión que surge con el goce de borde equiparándolo al goce sexual.
Se pregunta sobre las pulsiones siguiendo a Freud, su goce tiene relación con la sexualidad, precisando que de la sexualidad no sabemos nada, pero ha articulado que con la pulsión interviene una estructura de borde. En este seminario muestra que la función de borde obra en la relación con el partenaire sexual. Al llevar el goce del partenaire sexual a un modo de goce de borde es una manera de querer introducir, en la relación al otro sexo, el borde.
Aparece una diferencia entre el goce del cuerpo y el goce que tiene que ver con la relación al partenaire sexual. Falta llegar a la articulación de estas dos formas de goce que se resolverá en el seminario Aún.
El perverso sería el sujeto que se mantiene en el borde. El objeto a en la clínica, funciona como lugar de captura del goce. El perverso es el que consagra su tiempo en taponar el agujero en el Otro. Demostrara las diferencias, con respecto a las pulsiones y a su objeto, con las cuales nos encontramos en la clínica, en función de si se trata de un exhibicionista, un mirón, un masoquista, un sádico o un neurótico.
Plantea la sublimación con el amor cortés, que concierne a la mujer con su relación al amor que posterga la unión, conllevando la valorización de una función de borde. Es una tentativa de traspasar el narcisismo según J. A Miller. El saber de las pulsiones dificulta el acto sexual en la medida que se pueden satisfacer fuera de la meta sexual. Esta capacidad de sublimación son las premisas de la antinomia entre lo pulsional y lo sexual.
El campo del goce es la centralidad de una zona prohibida por el placer demasiado intenso, definiendo el goce como lo que hace referencia a la distribución del placer en el cuerpo.

Catherine Galaman
Título
Del capítulo VII al XI: “De la apuesta de Pascal”
Fecha
12/01/2009
Horario
20:30 h.
Participantes
Àngela Gallofré
Descripción
En el Seminario XVI Lacan recoge los frutos del trabajo inaugurado en el Seminario X, con la posibilidad, a través del afecto de angustia, de esclarecer el campo del goce.
El grupo de lecciones, que bajo el título de “De la apuesta de Pascal”, me tocó comentar me enseñaron que el placer deja de ser un universal fijo y estable: “Con este repaso simplemente quise mostrarles hacia dónde nos orientamos, debido a que hubo sin duda un desplazamiento radical con respecto al placer” (pág. 101) Para mostrar, al placer, como singular y sólo mesurable a partir de su más allá, el displacer.
La orientación de Lacan (lacaniana) no es, en lo que hace a la apuesta de Pascal, la de muchos de los comentaristas de dicha apuesta, no, sobre todo en lo que se refiere a la posición de Pascal (postura) de la que Lacan dirá que de ser masoquista, lo es para todos y cada uno de los vivientes-hablantes frente al goce, señalando que el goce masoquista es un goce analógico (pág.123)
En la pág. 103 Lacan nos da la clave de la experiencia analítica: “En otras palabras, con la experiencia psicoanalítica el goce se colorea” Y me atrevería a decir que fuera de dicha experiencia, con respecto al goce, no hay color.
La apuesta, que Lacan adopta y adapta, le sirve para mostrarnos otra preciosa y precisa aportación con respecto a ella y a la lógica matemática que encontramos en la pág. 115: “Para que lo entiendan, me gustaría que piensen que, cuando realizamos lo que se llama una medición en cualquier ciencia en el sentido moderno, nada nos garantiza que no hagamos más que medir nuestras propias medidas. Sólo es concebible llegar al término final de esa ciencia cuando todo lo que hay para decir es – Es esto o no es esto.
En este Seminario se trata del saber y del goce como campos sujetos a la imposibilidad del encuentro, para ello Lacan usa pertinentemente las series de Fibonacci para mostrarlo.
Aquí la orientación hacia el síntoma nos viene dada por lo que Lacan destaca como “un discurso sin palabras” antecedente de lalangue. No se trata, podríamos decir, de quedarnos con o lo Uno o lo Otro, de hacer encajar lo Uno y lo Otro, sino de apostar, en la experiencia analítica, por el sujeto para llegar a “Es eso...”, ese algo en el paisaje antes de la vida, antes de la vida entendida como propia.

M. Àngela Gallofré
Título
Del capítulo II al VI: “La inconsistencia del Otro”
Fecha
01/12/2008
Horario
20:30 h.
Participantes
Joan Gibert
Descripción
Los capítulos desarrollados se enmarcan bajo el epígrafe: La inconsistencia del Otro, en continuidad lógica con el capítulo I, “De la plusvalía del goce al plus-de-gozar” que vimos en la última sesión.
A fin de poder ubicar “La inconsistencia del Otro”, se señalaron los tres hitos de la formalización del Otro, en un recorrido que transita desde la incompletud hasta la inexistencia. En estos capítulos nos hallamos ante una inconsistencia que, a modo de bisagra, llevará a Lacan a avanzar hacia la consistencia lógica del objeto a. Inconsistencia del Otro, por un lado, y consistencia del objeto por el otro.
A diferencia del seminario de la Angustia, aquí Lacan no describe los objetos como extracción corporal sino como consistencia lógica, lógica en lugar de biología. Esta inconsistencia se presenta bajo la proposición: el goce falta en el Otro, haciendo de este Otro inconsistente. De hecho todo el seminario “De un Otro al otro” explora la relación entre la inconsistencia del Otro y el coste de goce del lado del sujeto.
Habida cuenta que en el título del seminario XVI se articulan el gran Otro y el pequeño otro, quizás no estaría de más recordar que, en el inicio de su enseñanza, Lacan presenta al pequeño otro como un semblante, aquel que no tan solo se nos asemeja sino que constituye una proyección de nuestra propia forma, aquel que se ha formado a nuestra imagen y semejanza, mientras que el gran Otro es otro totalmente Otro.
Para decirlo sucintamente, mientras que en el pequeño otro nos podríamos reconocer, el gran Otro representaría la alteridad más radical. Para el abordaje de la inconsistencia del Otro es preciso darse que cuenta que la estructura es lo real, como lo muestra el hecho de que converge hacia una imposibilidad. Asimismo cabe no olvidar que la estructura apunta a la causa del discurso.
Llegados a este punto Lacan deja de lado el recurso a la plusvalía como generadora de un plus de goce y retoma el modelo energético para señalar, según lo entendí, que no sería posible la obtención de energía alguna sin un discurso previo, bien articulado y trabado. Que pueda obtenerse energía a partir de una física, y que funcione, es la prueba de un discurso que tiene consecuencias.
En este orden de cosas Lacan señala que “el discurso de la física determina al físico y no al revés”, y añade, “nunca hubo un físico 1 hasta que este discurso se impuso”. Ahí se puede advertir, creo, el paralelismo con el discurso psicoanalítico y el psicoanalista. Paralelismo no exento de aviso para navegantes.
A partir de ahí el seminario transita por la lógica del lenguaje y retoma la plusvalía introducida en el capítulo anterior para, a partir de la frustración del trabajador, poner de relieve que “toda renuncia al goce solo se hace por el trabajo” y dar un valor añadido al saber en la dialéctica con el plus-de-gozar.
Es preciso no perder de vista que este seminario fue dictado sobre el fondo de los acontecimientos de mayo del sesenta y ocho; circunstancia de suma importancia para captar en profundidad el saber de que se trata y cuál es la verdad que se sustrae.
A través del par ordenado y de la expresión “il pleut”, Lacan agarra el “il” para, en un juego de palabras, retomar el hilo, “el punto de inserción en el que vendrá a moldearse el objeto a”. Un juego no exento de conexión con lo real ya que, según el diccionario Le Robert, el “il” es el punto deprimido de inserción de los conductores excretores.
Al hilo de esta analogía J.A.M, en su lectura de referencia, sostiene que “los tres términos S1, S2, a, solamente indican, señalan el hilo, el punto de inserción en el que vendrá a moldearse el objeto a”.
Por su parte Lacan utiliza el símil del campo matemático para señalar que todo en él no es sino el intento de conseguir que el campo del Otro se sostenga como tal. Un intento que queda en un intento que, a su vez, deviene la prueba de la inconsistencia del Otro.
Pudiéramos pensar que se trataba, bien de encontrar cierta coherencia o consistencia lógica, bien de descartar dicha posibilidad y aceptar, no ya la inconsistencia, sino la inexistencia del Otro.
De la incompletud del Otro se transita su inconsistencia hasta llegar a su inexistencia.

Joan Gibert


Para el trabajo de este seminario resulta altamente recomendable la lectura que del mismo hace JAM y que encontraran en Freudiana nº 53.
Título
Capítulol I + Aproximación al seminario XVII: “El reverso del psicoanàlisis”
Fecha
10/11/2008
Horario
20:30 h.
Participantes
Catherine Galaman
Descripción
Lacan elabora unas construcciones que tienen que situarse con el telón de fondo de los acontecimientos de la época y el marco en el cual impartía sus seminarios “el lugar siempre tuvo su peso” (p.15 S.XVII). Busca una articulación lógica que empezó diez seminarios antes entre saber y goce que concluirá con la producción de los cuatro discursos título del primer capítulo del seminario El reverso del psicoanálisis. “hay una relación primaria del saber con el goce” (p.17 S. XVII). Según J.A. Miller el descanso de esta articulación lógica es el discurso del amo.
Los seminarios XVI y XVII se anudan de tal forma que la primera clase del reverso del psicoanálisis finaliza la búsqueda empezada en el seminario De un otro al otro.
En el seminario XVI se pregunta si realmente hay un saber sobre el goce al igual que se interroga sobre la unión sexual apuntando la falta de armonía del goce. La relación que tiene el sujeto a un supuesto primer goce es determinante para su posición y su orientación posterior. Es un goce anterior a toda represión, del orden de la defensa. La idea de Lacan es que las relaciones primordiales de un sujeto se establecen al saber, al goce y al objeto a. Al final de este seminario propondrá un esquema de permutaciones de tres términos S1, S2, a que corresponden a las relaciones primordiales, “el neurótico no es más que esta frontera que se abre entre saber y goce”. (p. XVI)
El a escritura del objeto, escritura ambigua, por una parte apunta lo positivo y por otra lo negativo, lo indiscernible y su falta. Llamará plus de goce este objeto, nominación que implica la perdida del objeto en la medida que representa al mismo tiempo la falta de goce. Según J.A. Miller en su introducción al seminario es a la vez lo que colma esta falta de goce y también el representante de la falta de goce. La construcción nomológica del plus de goce se hace a partir de Marx. El plus de goce aparece como una relación, una función a la cual se presta el objeto a. Es homólogo no análogo, dirá Lacan a la plusvalía, homólogo indica que las relaciones son las mismas, en cuanto a la analogía tiene que ver con una comparación de los términos mismos. Para Lacan el plus de goce esta propuesto como clave del malestar en la civilización en la medida que podemos encontrar una homología entre lo que tiene lugar en la historia y lo que es el sufrimiento. Lacan encuentra en Marx el esclarecimiento del lazo a partir de la función del plus de goce. El plus de goce es obtenido a partir de una renuncia al goce. Pascal ilustra la relación de la renuncia al goce a la dimensión de una apuesta. En la primera clase del seminario XVII podemos apreciar los usos del plus de goce.
En el seminario el reverso Lacan muestra un interés en retomar el proyecto freudiano al revés “volver a tomarlo por el reverso” (p.10 S. XVII). Con este retorno asistimos a una segunda vuelta que vendrá a cerrar el decir de Freud.
Las primeras palabras escritas por Lacan en De un Otro al otro se articulan al principio del Reverso del psicoanálisis “la esencia de la teoría psicoanalítica es un discurso sin palabra”.
Define el discurso como una estructura necesaria, un modo de empleo del goce que se inscribe en relaciones estables con cuatro lugares agente, Otro, verdad, producción y cuatro letras S1, S2, S barrado y a, que permite la escritura de los cuatro discursos: del amo, del universitario, de la histérica y del analista. En un momento determinado los enunciados producen el lazo social. El discurso puede perfectamente subsistir sin palabra, dice Lacan: “distingui en el S. XVI de forma muy insistente, el discurso como una estructura necesaria que excede con mucho a la palabra”… “…prefiero un discurso sin palabras…. porque puede subsistir muy bien sin palabras.”(p.10 S.XVII)
En este seminario Lacan no da un lugar esencial a la subjetividad, dado que el sujeto no es la función sobre la cual pivotan los términos. Se trata de ocuparse del goce y de un saber a nivel del lazo social.
No sitúa a siempre en el mismo lugar, el plus de goce no implica la lógica del fantasma, cambia también la definición del gran Otro recurriendo a Pascal y Gödel, por consiguiente va trazando una transformación de su utilización del gran Otro, después de las teorías de la incompletud y de la inconsistencia llegará al Otro de estructura feuilleté. En el campo del Otro no se puede nunca estar seguro de la consistencia de la verdad, solamente el objeto a permitirá responder de esta verdad. Hace pasar la verdad del registro mítico al registro lógico, del mito freudiano a la lógica lacaniana la cual es un discurso sin palabra.
En el S. XVI empieza a sembrar lo que recogerá y resumirá en el S. XVII, una repetición de goce.
Esta escritura de los cuatro discursos nos permitirá orientarnos en nuestra práctica, al igual que hará posible dar cuenta de las distintas modalidades del lazo social.

Catherinne Galaman
Título
Iluminaciones profanas + Guia de lectura S.XVI
Fecha
13/10/2008
Horario
20:30 h.
Participantes
Josep Sanahuja
Descripción
El seminario XVI de Jacques Lacan, De un Otro al otro, es décimotercero de los establecidos y publicados por Jacques-Alain Miller. Al final del libro encontramos una “Ayuda al lector”, seguida de otros anexos y un índice de autores, que contiene indicaciones al margen sobre cada capítulo que orientan las referencias y el contexto del seminario.
Éste es el último seminario dictado en la Escuela Normal Superior, donde Lacan permaneció seis años. Lacan abandona la calle de Ulm en medio de la crisis de la Universidad que sigue al Mayo del 68.
El Seminario es hijo de su tiempo: la puesta en cuestión del poder del amo que la revuelta estudiantil destapa, es homóloga a la puesta en cuestión del gran Otro en la teoría. El Otro inicia el camino de su inconsistencia a la par que el objeto a se va perfilado en su consistencia lógica.
Miller, en su curso Iluminaciones profanas (2005-2006) nos brinda una geografía del seminario de Lacan en el conjunto de su enseñanza, así como destaca sus líneas de fuerza, que una simple lectura no haría evidentes. Una reflexión sobre el título del seminario conduce a plantear que se pone en juego una inversión de perspectiva: cuando su sola pronunciación parecería que nos envía al clásico binario del pequeño otro y el gran Otro, lo cierto es que Lacan ya ha subrayado que al gran Otro el sujeto no le alcanza nunca, aunque apunta hacia él, así como ha dado las versiones de lo que hace obstáculo a su realización (lo que Miller llama la categoría objeto-obstáculo): la relación del sujeto con los pequeños otros, los semejantes, que luego se reducen a la relación con el objeto a como objeto parcial.
Este objeto que se describe en el seminario de La Angustia como extracción corporal en su multiplicidad: objeto oral, objeto anal, objeto mirada, objeto voz, viene aquí a ponerse en valor por el artículo definido, en la cuestión de describir al objeto a como consistencia lógica. La biología cede el lugar a la lógica. Por el contrario, el artículo indefinido hace caer al Otro de su unicidad, abriéndolo a la misma multiplicidad que los Nombres del Padre.
Miller subraya que el movimiento del seminario va de la complicación en demostrar la inconsistencia del Otro hasta la consistencia lógica del objeto a. La complicación se encuentra en que Lacan había aislado ya la incompletud del Otro bajo la forma de una falta en el Otro (por eso propone la escritura S(A/ ), lo que según Miller era una forma de proteger al Otro de su inconsistencia, como parece que sucede en la discreta proposición deslizada en “Subversión del sujeto”, cuando se llega a que “el goce falta en el Otro”. Entonces, todo el seminario De un Otro al otro explora la relación entre la inconsistencia del Otro y el coste de goce del lado del sujeto. La argumentación no se apoya sobre la batería de significantes (que por definición está completa, aunque hay por lo menos un significante que no está en el interior, descompletándola), no se produce a partir del significante lingüístico, sino a partir de lo que Miller llama la “lógica significante”.
Se trata del problema de la garantía de la verdad, que remite a la interrogación que la filosofía abre sobre Dios en cuanto que no cambiaría las reglas de juego. Lacan se inspira, según propone Miller, en los teoremas de Gödel sobre la incompletud y la inconsistencia, de los que hace metáfora. A lo largo del seminario asistimos al intento de logificación total del objeto a como pura función lógica que responde a la inconsistencia del Otro, lo que es otra vertiente a la de La Angustia, donde vemos el objeto a apresado por el significante pero como una extracción corporal. Entonces, el objeto a introduce la idea de un objeto apto para colmar el vacío de un Otro inconsistente. Siguiendo a Miller, decimos que ese a cuando se lo designa a título de estructura topológica y de consistencia lógica, tiene la sustancia del agujero y son luego piezas desprendidas del cuerpo las que vienen a moldearse a esa ausencia.
Este punto paradojal, donde el objeto a es tomado como pura función lógica y la forma como toma cuerpo, es resuelto por Lacan con un neologismo, con la palabra enforma del Otro.
Lo que va a dar forma al goce es el plus de goce, que Lacan construye a partir del término marxista de plusvalía. El goce del plus de gozar, es la forma como toma cuerpo la pérdida (entrópica) por efecto del significante. A esto responde un suplemento de goce, el plus de goce, que le concierne como suplemento de la pérdida.
Lacan comienza señalando que lo que Marx destaca como la novedad introducida por el sistema capitalista es el hecho de que el trabajo entre en el mercado; lo nuevo es que haya un mercado de trabajo, es decir que el trabajo sea él mismo una mercancía que se compra y se vende como cualquier otra. Es esto lo que permite a Marx introducir la función de la plusvalía.
En Radiofonía Lacan no se limita a marcar que hay una homología entre la plusvalía y el plus de gozar sino que viene a decir que lo que Marx detectó como plusvalía encuentra su razón de ser en que la plusvalía misma es una forma de gozar, un plus de gozar. Lacan nos dice que la plusvalía comporta un plus de goce y al mismo tiempo que es la causa del deseo, que es lo que causa, lo que pone en funcionamiento el sistema mismo de la producción insaciable de objetos característica del capitalismo, en una circularidad imparable de pérdida y recuperación de goce.
Una problemática que explora el seminario es la cuestión de si hay saber sobre el goce. Y Lacan responde que no, que el Otro y el goce son antinómicos. Encontramos una reflexión acerca de la difíciles relaciones entre el 1 de la unidad y el objeto a, donde esos dos términos juegan a partir de la serie de Fibonacci.
Ocurre que tal como aparece en la experiencia analítica la incidencia del goce es de orden traumático y es autoerótica. El goce aparece por fuera del sistema del sujeto, no es armónico respecto del cuerpo y en un señalamiento que sorprende (porque no está explicado) ubica el goce de órgano fuera del cuerpo. Lacan propone que lo característico de la escena traumática es el cuerpo percibido como separado del goce. Está el ejemplo de Juanito, quien comienza a hacer la experiencia enigmática del goce de la erección y ese goce, al hacerse presente, obliga a transformar un mundo de significaciones. Allí se designa el punto de entrada por donde la estructura cobra forma de drama. En este caso lo que hace las veces de Otro es su propio cuerpo, y se plantea que todo el orden del saber está condicionado por el enigma del goce.
En este seminario, como indica Miller, encontramos el bosquejo de la eclosión de una neurosis y el bosquejo de las posiciones del neurótico. La eclosión de una neurosis, Lacan la hace depender de una doble positivación: del goce erótico (del tipo que hace intrusión para Juanito) que a su vez resulta de la positivación del sujeto como dependencia del deseo del Otro. Se trata de la presentación del goce en términos de un punto al infinito (fuera del sistema), imposible de alcanzar, que se conectar con el término de impotencia en las diferentes formas de neurosis. Aclara Miller: aquello que pertenece al registro de lo real se traduce clínicamente en términos de “no lo alcanzo”, coartada que el análisis debe despejar.
La posición del obsesivo, concordante con la posición masculina, encuentra su raíz en el rechazo a considerarse un amo. Más adelante, la posición femenina y la posición clínica en la que deriva la histeria, de no considerarse a sí misma como la mujer.
De un otro al otro puede leerse también como el recorrido de una cura: de la experiencia en que el sujeto advierte la inconsistencia del Otro, al reconocimiento de esa otredad que es el objeto a, cuyo relevamiento muestra el agujero que constituye al Otro y demuestra su inexistencia.

Josep Sanahuja

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