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Tricheur de sexe. L’abbé de Choisy: une passion du travesti au Grand Siècle
Hervé Castanet.
Max Milo, París, 2010.
François-Timoleón de Choisy (1644-1724) vivió en la Corte de Luis XIV. Amigo de príncipes y nobles, e hijo de una de las más notables Preciosas, Madame de Choisy, amiga de los salones y las letras, perteneció a la Academia francesa y fue autor de más de ocho mil páginas dedicadas a vidas de santos y eclesiásticos, entre otros escritos más novelescos. Hervé Castanet, psicoanalista miembro de la École de la Cause Freudienne, profesor universitario y autor de importantes libros sobre la relación entre el arte, la imagen, la literatura y el psicoanálisis, además de estudios clínicos relacionados con la psicosis y la perversión, ofrece en este libro un fascinante recorrido teórico por la vida de este apasionado del travestismo, que nos permite orientarnos sobre el fantasma que sostiene al célebre abate en su deseo de encarnar a La mujer.
Lacan, en La lógica del fantasma señala que “el goce puede presentarse como una cuestión científica”: el perverso —es el caso de Choisy— se ocupa de la investigación, cuasi-científica, de una perspectiva sobre el goce. El libro incluye textos del abate que muestran el preciosismo del detalle con que describe su goce perverso. Choisy se ve viéndose ser visto/a por otro, alter ego admirador imaginario bajo la mirada del gran Otro. Composición ‘en abîme’, pura reciprocidad especular. Al final del mismo seminario, Lacan remite a la mirada y a la astucia como lo que sostiene el vínculo dialéctico con el otro: No se trata de que el otro vea dónde estoy, sino de que vea a dónde voy, es decir, más precisamente, que vea dónde no estoy. Se trata, pues, no de lo que hay, sino de lo que no hay.
Castanet se propone en este libro desmontar tal ficción y abrir otras vías de análisis siguiendo la pista lacaniana de la ausencia. Se acerca así a la perversión de Choisy a través de la cuestión del velo y la ausencia que éste recubre. En el juego de camuflaje de este cortesano singular se hace visible la función misma del falo, su lugar en la economía libidinal aquí revocada mediante la erotización apasionada de la imagen que se pretende fija: lo que aparece como falta en lo velado va a realizarse como imagen. La castración queda elidida en la erección del fetiche presente en toda perversión.
Para Choisy el nombre del fetiche es “Belle Dame . . .” Pero, a diferencia del fetichismo (“objeto fascinante inscrito sobre el velo”), en el travestismo el sujeto se identifica a lo que hay tras el velo: la madre fálica que vela la ausencia de falo. Lo que se esconde es el objeto faltante. En sus pasajes al acto transformista, Choisy busca en su envoltorio fetiche, la fusión con quién está más allá del velo. En su seminario sobre “La carta robada” Lacan menciona a nuestro abate como ejemplo de “falso cogito”; sus célebres memorias pueden traducirse en términos de “pienso, cuando soy el que se viste de mujer”
Castanet analiza a través de la escritura de Choisy lo que preside esta lógica. La renuncia —forzada— al travestismo le va a confrontar brutalmente a la pérdida. Pérdida en lo real: vestido de hombre se entrega al juego, a la ruina imparable en que éste le sume. Sobre el tapete del Casino lo que se juega es la deuda simbólica, que en cada apuesta no cesa de desmentir. Su perversión se realiza como père-version: amor ahora dirigido al padre, en tanto única garantía de su función.
A.R.
Catarsis. Sobre el poder curativo de la naturaleza y del arte.
Andrzej Szczeklik
Acantilado, Barcelona, 2010.
Existen muchas preguntas sobre el hombre que la ciencia nunca podrá responder. Sobre esta base se desarrolla esta obra inusual de un médico polaco preocupado por los límites del paradigma científico en que se ha encerrado cada vez más la medicina. “La ideología del mercado anega la medicina . . . Un alud de costes sepulta la salud pública . . . “
El doctor Szczeklik confronta la insalvable dicotomía entre “la ciencia objetiva” —basada en la evidencia empírica— y la “verdad subjetiva”, hoy arrinconada. Consciente de que —como escribió Einstein— “la materia animada y la claridad son polos contrarios que se repelen”, el médico polaco vuelve su mirada hacia la historia de la cultura, el arte y el pensamiento, para reflexionar sobre ¿qué es un médico?:
“He escrito este libro para mirar de cerca la profesión a la que me dedico . . . El libro habla del arte de la medicina, es decir, de la capacidad de reconocer las enfermedades y del don de prever y pronosticar su desarrollo. A menudo el texto hace incursiones en el terreno de la poesía, y de la música, lo que obedece a la convicción del autor de que la medicina y el arte tienen un origen común en la magia, puesto que las principales preguntas de ambas derivan de los mitos —esos sueños eternos—, sobre todo de los mitos griegos, y la misteriosa purificación a la que alude el título está presente tanto en la historia de la medicina como en la de la estética, cuyos fundamentos crearon Pitágoras y Aristóteles”.
Catarsis es un texto en que la historia de la medicina se muestra fronteriza entre saberes que sobrepasan lo mensurable: la Naturaleza nos enseña que, observando sus reglas, es imposible obtener respuestas a ciertas preguntas. Gödel demostró que en todo sistema lógico coherente hay afirmaciones cuya veracidad o falsedad no puede ni demostrarse ni refutarse. En esos límites se sitúa lo que el arte reconoce como el territorio del enigma, que las nuevas pseudociencias clausuran con su apelación a la nueva magia en que, sin saberlo, hemos convertido a la palabra “evidencia científica”. En esa hiancia se sitúan estas lúcidas reflexiones.
A.R.
L’oeil absolu. Denoël
Gérard Wajcman
París, 2010.
Estamos en la época del desvelamiento. Ver es instrumento del poder y la democracia hipermoderna lo sabe bien: videovigilancia, nanotecnología médica, satélites que peinan el planeta en todas direcciones, Google Earth, y toda clase de dispositivos con que aspiramos a hacernos totalmente visibles, transparentes. El vigilar y castigar de Foucault está presente aunque a costa de omitir el segundo término, de borrar la equivalencia que el pensador francés hace patente.
Del panópticon benthamiano a un omnivoyeurismo en que los vigilados no son los criminales sino los inocentes. La ideología de la transparencia amenaza nuestra existencia, invade nuestras casas, accede al interior del cuerpo, disolviendo un poco más cada día nuestra intimidad y haciendo imposible preservar la dimensión necesaria de lo secreto. Un nuevo Argos con mil ojos nos controla noche y día. Más que en una civilización de la imagen, hemos entrado en una civilización de la mirada.
Gérard Wajcman, escritor y psicoanalista, explora y cuestiona en este brillante y documentado trabajo esta ideología de la hipervisibilidad y del control. Situándose en el intersticio entre el ojo y el objeto, entre el acto de ver y el plus de gozar que hay en la mirada, el autor analiza las consecuencias de esta nueva civilización: “Una mutación sin precedentes está en curso en la historia de la humanidad”. Nuestra relación con el mundo, con el cuerpo y con nuestro ser mismo está en juego y se produce a cielo abierto, sin el recurso al secreto.
Pasión que hoy escenifica triunfalmente la prensa con las filtraciones de Wikileaks. En la televisión, en la prensa, en el cine, en la literatura, en el arte, en todas partes. Nuevo envoltorio del síntoma: mostrarlo todo deshaciéndose de cualquier rastro de vergüenza. Con la caída del velo, la caída del pudor. Por reacción, las morales se ofuscan y los islamistas enjaulan el cuerpo de las mujeres. “Habría que escribir”, sostiene Wajcman, “una historia del desvelamiento”. La del desnudo ya se ha escrito. Formaría parte de una historia de la mirada, que pasaría, desde luego, por los mitos. Habría que detenerse en la historia de Diana, la virgen eterna sorprendida cuando se bañaba desnuda por Acteón, el cazador imprudente, al que la diosa, implacable, castiga convirtiéndolo en ciervo. Es decir en la verdad a que ella le expone, la de ser —él también— objeto de la mirada, la de sus perros, y presa de sus dentelladas. El pudor de una mujer se toma terribles venganzas.
Es una preocupación constante, universal, la de velar, muy especialmente cubrir a las mujeres. Así nace el semblante y sus paradojas, que parece tener por función velar la nada. Freud redobla la paradoja del semblante con la paradoja del pudor, que vela la ausencia, lo que no hay, al tiempo que la hace presente en tanto falta y hace del acto de velar una creación que hace surgir ‘algo’. El prestigio del velo está en la atracción que ejerce sobre la mirada, en su efecto falicizante.
Wajcman nos confronta a esas paradojas para que podamos pensar en las consecuencias de ese rechazo del velo y los efectos sobre el sujeto de la pérdida —consentida y enmascarada de libertad— del derecho más precioso: el derecho al secreto.
A. R.
La experiencia totalitaria.
Tzvetan Todorov.
Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2010.
La caída del muro de Berlín en 1989 supuso el hundimiento brusco del comunismo, doctrina que, como señala Todorov, había desbordado los límites de la política para convertirse en una religión secular que no prometía el paraíso después de la muerte, sino que lo imponía, aquí en la tierra, a millones de europeos desde los Urales hasta el corazón de Berlín. El prolífico autor, nacido en Bulgaria en 1939, alcanzó el ‘mundo libre’ parisino en 1963. Se formó en filosofía del lenguaje y junto a Julia Kristeva y el grupo de Tel Quel, introdujo el pensamiento, hasta entonces desconocido, del ruso Mijail Bajtín en el llamado ‘mundo occidental’.
A este ruso, y a Roman Jakobson, dedica un capítulo del libro: “En el ámbito de las ciencias humanas son, sin la menor duda, dos de los autores más influyentes del siglo”. En la España postfranquista Bajtín (no así Jakobson) ofrece particular resistencia a los filólogos y lingüistas por ser el crítico implacable de las limitaciones del formalismo que habían abrazado acríticamente; de ahí que apenas se dieran a conocer los trabajos de Todorov y otros que en Europa y América tuvieron enorme influencia en el pensamiento sobre el lenguaje, el autor y el texto.
En este libro, el que fuera lingüista dividido entre dos mundos, ahonda en la vertiente histórico-política, a la que ha dedicado los últimos años y abundantes trabajos. Su maestro en este ámbito es el francés Raymond Aron, autor moderado próximo a una derecha democrática, a quien dedica un apasionado capítulo en este volumen. Por fin Todorov puede hablar de su experiencia como ciudadano de un Estado totalitario. Un relato casi novelesco sobre Stalin y la salvación de los judíos búlgaros le permite reconstruir ese pasado de guerra y desolación, al tiempo que aborda, desde una mirada en que es patente (aunque no explícita) la influencia de Hannah Arendt, el problema moral y la idea de justicia en los regímenes comunistas.
Germaine Tillion, resistente francesa que pasó por campos de concentración, es otra de las figuras destacadas. Sobre el sujeto y la moral en esas condiciones extremas dice Tillion: “Están los que supieron que preferían morir a traicionar, y los que preferían traicionar a morir”. Elección —la bolsa o la vida— que todos hemos de confrontar y sobre la que el autor hace una llamada al lector de hoy.
Todorov dedica la segunda parte del libro a reflexionar sobre “la memoria como remedio contra el mal”. El recuerdo, no obstante, es necesario, pero no suficiente: “La memoria del pasado será estéril si la utilizamos para erigir un muro infranqueable entre el mal y nosotros”. Alejándonos de la posición de víctima, podemos avanzar. Es preciso dar un paso más e interrogarnos sobre las razones por las que el mal apareció”. En el análisis que hace Todorov de los paralelismos se descubren elementos de preocupación futura, perceptibles en el dualismo (especular) entre el comunismo y el ultraliberalismo democrático: mesianismo y totalitarismo son sombras que hoy siguen alargándose sobre nuestras cabezas.
A.R.
Signatura rerum. Sobre el método.
Giorgio Agamben.
Anagrama, Barcelona, 2010
El autor italiano, que fuera discípulo de Heidegger en su juventud, parte de una propuesta central: Toda investigación “debería implicar una cautela arqueológica, esto es, retroceder en el propio recorrido hasta el punto en que algo ha quedado oscuro y no tematizado. Sólo un pensamiento que no esconde su propio no-dicho, sino que de forma incesante lo retoma y lo desarrolla, puede pretender eventualmente ser original”.
La propuesta no puede sorprender al psicoanalista y, sin embargo, es práctica imprescindible para lo que Agamben llama “una reflexión sobre el método.” Podemos evocar aquí las palabras de Lacan cuando formula en los Escritos que la teoría no es sino una “reflexión sobre la práctica”. Agamben hace notar cuán ajenos son estos principios —se trata de eso— a los procedimientos en los que una larga tradición filosófica nos ha acostumbrado a colocarla.
En estrecho diálogo con Foucault y Benjamin (el autor es editor de la obra del alemán en italiano), Paracelso y Warburg, Overbeck y Malandri, Agamben centra su búsqueda en tres figuras conceptuales: el paradigma, que permite reconstruir ese capítulo ausente en la historia de la lógica occidental que es la teoría del ejemplo; la signatura, que en la estela de los tratados renacentistas y barrocos de signatura rerum, se revela como el operador decisivo en toda teoría de los signos, de la lingüística al psicoanálisis, de la magia a la historia del arte; el tercero, la arqueología, que se remonta a un concepto de origen que no permanece aislado en el pasado sino que, como las raíces indoeuropeas en lingüística y el big bang en astrofísica, no cesa de actuar en el presente para hacerlo inteligible. El cruce entre estas tres figuras define el espacio de un breve tratado sobre el método.
Anclándose en estas tres nociones, el filósofo explica su idea de método, en que la lectura retroactiva que el psicoanálisis lacaniano pone en juego, ofrece interesantes intersecciones. La lección para el lector común puede traducirse en términos de la insuficiencia de cualquier método, pero ante todo permite abordar la cuestión siempre problemática de la “originalidad”. Para Agamben el método no es pensamiento que inventa (feliz recordatorio para investigadores adánicos), sino reflexión que reconstruye el camino recorrido. Tampoco es resultado del método la intuición de una verdad, sino fruto de la inteligencia.
El autor de Homo Sacer, por qué no decirlo, da pruebas de esa insuficiencia al dejarse arrastrar por los postulados defensivos de Foucault, que leen con grave imprecisión los textos de Freud, merecedores de una relectura atenta, actualizada. Prejuicios y misreadings que resultan en injusta conclusión que el autor hace suya: “De aquí la insuficiencia del análisis freudiano: en él, el lenguaje del sueño se reduce sólo a su ‘función semántica’, y deja de lado su ‘estructura morfológica y sintáctica’, es decir, el hecho de que está articulado en imágenes. Por ello, en la medida en que omite el análisis de la dimensión propiamente imaginaria de la expresión, ‘el psicoanálisis nunca ha logrado hacer hablar a las imágenes’.” ¡Caso omiso del significante . . . y del sujeto!
¿Cómo difamar a un autor sin haberlo leído arqueológicamente . . . Retroactivamente?
A.R.
Lacan y el Barroco. Hacia una estética de la mirada
Luciano Lutereau.
Grama, Buenos Aires, 2009.
Una excelente revisión de los principios del Barroco que importan al psicoanálisis, además de una reconstrucción de los fundamentos de lo imaginario, el falo y el campo escópico, en la particular relación de estas nociones con la teoría del objeto a. Se retoman algunas de las obras de arte sobre las que trabajó Lacan para descubrir en ellas la estructura formal que permitió a éste articular y problematizar la relación entre el falo y la imagen, así como entre el vacío y su representación o entre la escena y el objeto a como resto caído.
El autor logra demostrar que las obras visuales de las que Lacan se sirvió en este desarrollo ocupan un lugar argumental y no sólo persuasivo. En su estudio, nos muestra el empleo de las obras visuales como recurso metodológico para la construcción del objeto a y realiza una aguda evaluación de la competencia del psicoanálisis considerado como una estética barroca.
Tal como afirma Adriana Rubistein en su prólogo, la precisión y el uso de referencias poco habituales para los psicoanalistas, junto con la claridad de la exposición y el rigor lógico de la argumentación, hacen de este libro un texto imprescindible. Aquí verdaderamente la intersección de campos de estudio apuesta al enriquecimiento de la reflexión sobre el arte y sobre el psicoanálisis por igual, consiguiendo elucidar esa unidad de estructura entre Barroco y psicoanálisis que permitió a Lacan afirmar: “me coloco más bien del lado del Barroco”.
C. R.
Situations subjectives de déprise sociale.
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Navarin, París, 2008.
En el fundamento de la realidad social está la captura de lo simbólico que toca lo más íntimo del organismo humano. El modo que tiene un sujeto de sostenerse en lo social surge, así, no del psiquismo, sino de la lógica más pura. Los seis sujetos que presenta este volumen no se sitúan en la rutina social, sino en la exclusión: aislamiento, exceso del cuerpo, desenganches sucesivos del entorno familiar y social a partir, no de una inadecuación, sino de una ausencia de vínculos sociales y laborales por no poder alojar en estos ámbitos la particularidad de su ser. La reunión de estos seis casos permite esclarecer de manera inédita los operadores que presiden toda inserción en lo social.
A.R.
Le savoir de l’artiste et la psychanalyse. Entre mot et image (suite).
Hervé Castanet.
Éditions Cecile Dafaut, Nantes, 2009.
El autor no lleva a cabo un trabajo de psicoanálisis aplicado, sino, implicado. Se ve convocado por los propios artistas: hay en el trabajo del artista un saber —a menudo no sabido— que implica muy directamente al psicoanálisis, en tanto, como afirma Lacan en Lituraterre, “el enigma permanece de su lado”. En los textos literarios, los manifiestos de vanguardia, en los cuadros, el objeto es tomado en su letra. Qué el psicoanálisis esté ahí implicado obliga, nos dice Castanet, a una política rigurosa capaz de sacar consecuencias. Consecuencias que atañen a la causa en tanto real. Palabras, imágenes, conceptos, actúan como tratamiento. ¿Qué lógica los preside? ¿Qué efectos tiene ese modo de tratar lo real sobre el propio creador? En la medida en que el saber del artista toca lo real de la causa, es su doblez, su reverso, su éxtimidad!
El artista por medio de su arte, de su trabajo de sublimación, recupera el objeto. Con la más delicada sutileza el autor aborda la obra de Artaud, Balthus, Witkin explorando la dimensión de la imagen. En otro apartado son los vanguardismos los que le sirven para comprender cómo propone el artista su política del objeto. En la tercera parte, es la palabra irónica de Tomás Moro en su Utopía, o Villiers de L’Isle Adam, o Jean Genet y su escritura del mal, la que nos enseña cómo el trabajo de la palabra sostiene el ser del artista y aporta al analista una enseñanza en asombrosa convergencia con el sinthome lacaniano.
A.R.
Diario de duelo, Trad. Adolfo Castañón.
Roland Barthes.
Paidós, Barcelona, 2009.
Del 26 de octubre de 1977, el día siguiente de la muerte de su madre, al 15 de septiembre de 1979, Roland Barthes escribió un diario de duelo. Son 330 entradas reunidas con fecha muy precisa, que dan testimonio de ese trabajo de duelo con emoción tan concisa como desbordada.
Barthes (1915-1980), uno de los más lúcidos representantes del llamado postestructuralismo francés, y muy familiarizado con Lacan, hila, a momentos, su sentimiento de pérdida con el psicoanálisis, en su esfuerzo por poder cernir su duelo: “Todo el mundo conjetura —así lo siento— el grado de intensidad de un duelo. Pero es imposible (signos irrisorios, contradictorios) medir hasta qué punto alguien ha sido alcanzado” (p. 20).
En medio del sentimiento de futilidad que rodea su vida, alcanza, por primera vez a tener lo que llama una “idea aceptable” de su propia muerte. Esa madre, de cuya presencia central en su vida, ya había dado cuenta en su célebre texto Roland Barthes par Roland Barthes (París, 1975, traducido al castellano en 2004 por Paidós) había sido su partenaire-sinthoma: “Es una dulzura ver (por las cartas) que muchas personas (lejanas) habían advertido lo que ella era, lo que éramos, por su modo de presencia en el “R.B.” Hablar de ella es fundamental para él, aunque como afirma, en la entrada del 14 de noviembre, se resiste “a la Invocación del Estatuto de la Madre” para explicar su dolor. Momentos de rectificación subjetiva que acompañan al duelo, junto a fijaciones evocadas con gozosa nostalgia: “Toda mi pequeña infancia regresa. Mamá. La caja para el polvo de arroz. Todo está ahí, presente. Estoy yo.”
Como bien dice Barthes ahí, “El Yo no envejece”.
¿Escribir para acordarse? “No para recordarme”, dice Barthes, “sino para combatir el desgarramiento del olvido en cuanto que se anuncia absoluto” (énfasis del autor).
Brinda Barthes al lector en este texto luminosas epifanías del duelo, que atañen de manera particular al analista.
A.R.
Le lièvre de Patagonie. Mémoirs.
Claude Lanzmann.
Gallimard, París, 2009.
“Lanzmann, autor admirable de Shoah, uno de los más extraordinarios y emocionantes documentos sobre el reinado de los dioses oscuros, rastreó con empeño asombroso durante largos años a quienes quedaron y pudieron decir algo sobre lo indecible de su experiencia.
Ahora estas Memorias, escritas en una prosa magnífica y llena de fuerza, dicen, desde lo más personal de la experiencia vivida, toda la libertad y todo el horror que desata el siglo XX.
Libro único en que se unen el pensamiento, la pasión, la alegría, la juventud, el humor, la tragedia. Un apólogo de la escritora argentina, Silvina Ocampo, nos introduce
en la intrincada recuperación de lo vivido. Apresada por los perros, la liebre, viva como el rayo, con voz temblorosa, gritaba: “¿A dónde vamos?”. “Al final de la vida”, gritaron los perros con su voz de perro”.
A.R.
Desde aquella oscuridad. Conversaciones con el verdugo: Franz Stangl, comandante de Treblinka.
Gitta Sereny.
Edhasa, Barcelona, 2009.
Impresionante testimonio basado en las entrevistas de la historiadora y periodista Gitta Sereny a Franz Stangl, comandante de los campos de exterminio de Sobibor y Treblinka, dos de los lugares más aterradores de los organizados con fría minuciosidad por la voluntad de exterminio nazi. Son esos rasgos —la frialdad indiferente al horror y el cálculo minucioso— los que esta entrevista de más de setenta horas con Stangl, cuando se encontraba en prisión con el cargo de genocidio, ponen de manifiesto. Para este alemán ‘tranquilo’ eran puestos de conveniencia, oportunidad de contribuir, como asegura su esposa, a la empresa de patriotismo nacional.
En el libro están también relatados sus largos años de trabajo, entrevistando a miembros de su familia, a sus amigos, a las personas que le encontraron en su escondite de Brasil y a supervivientes de los campos de concentración.
La autora enfrenta al lector a la banalidad que acompaña al mal, esa banalidad que describe Hannah Arendt cuando analiza el caso paradigmático de Adolf Eichmann, y su ‘inocente’ diario defensivo.
En este excepcional documento —completado muy pocas horas antes del fallecimiento en la cárcel de su interlocutor de un ataque al corazón— nos transporta al centro enmarañado y cubierto de impersonal burocracia de esa operación denominada, siempre eufemísticamente, Aktion Reinhard (en honor de Heydrich, diseñador de la hitleriana ‘solución final’). Treblinka, Sobibor, Belsec y Chelmno, eran espacios disimulados bajo etiquetas como ‘centro de formación’ o ‘campo de trabajo’, y dedicados única y exclusivamente al exterminio sistemático: cuantos llegaban eran inmediatamente asesinados. Como explica Stangl a su entrevistadora, se procesaban —es decir, se mataban— 5.000 personas en tres horas. Él era el eficiente gestor, que luego evadirá su responsabilidad culpando al sistema. Reconoce, sin embargo, que quiso estar ahí a sabiendas de lo malvado de la empresa.
Las casi 600 páginas de este libro despliegan la maraña de intereses, influencias, cargos y prebendas que sostuvieron el exterminio, en definitiva lo que encubre una burocracia disciplinada en la que el partido nazi, tras atrapar a la institución eclesiástica en la idea de eutanasia, logra disfrazar de mera ‘gestión eficiente’ el crimen más horrendo del siglo XX europeo. La esposa de Stangl, confrontada por la autora, relata cómo recibió la noticia, perfectamente obvia desde antes, de que su marido era el oficial de mayor rango’: “Le pregunté que significaba eso. Porque nunca había mencionado que fuera comandante, nunca. Respondió que significaba que todos tenían que respetarle y hacer lo que él dijera. Yo dije: ‘Pero entonces … Dios mío, Paul, entonces ¿estás al cargo?’ Me respondió: ‘No, Wirth está al cargo”. Y de nuevo le creí, supongo que porque lo necesitaba; tenía que creer. … Si sólo te dedicas a cuestiones administrativas y no haces nada malo…”
A.R.
Conversaciones con Isaiah Berlin.
Ramin Jahanbegloo.
Arcadia, Barcelona, 2009.
Publicadas por primera vez en 1991 (la traducción al español es de 1993), estas conversaciones que tuvieron lugar entre 1988 y 1990 cubren un muy amplio abanico de temas, considerados en cierto modo de manera retrospectiva por un hombre de ochenta años que repasa su propia trayectoria junto con la del siglo del que ha sido testigo. Pero, tal como corresponde a uno de los principales historiadores de las ideas que han existido, su pensamiento se muestra capaz de abarcar desde sus orígenes varios siglos tanto de historia como de filosofía.
Isaiah Berlin nació en Riga (Letonia) en 1909 y se estableció con su familia en Inglaterra en 1919, pero a pesar de haberse formado en este país, donde en 1967 participó en la fundación del Wolfson Collage, del que fue el primer presidente, su temperamento curioso e inquieto lo llevó a viajar por toda Europa, la antigua URSS, EEUU, Israel y muchos otros destinos. Representante eminente de la historia de las ideas, fue un infatigable analista de la ciencia, la moral, la sociedad y la política. Desde 1937 hasta su muerte en 1997 publicó gran cantidad de artículos, ensayos y conferencias, reunidos en una docena de libros.
Su entrevistador, Ramin Jahanbegloo, es un filósofo nacido en Teherán en 1956 y autor de diversas obras escritas tanto en persa como en inglés y francés. Nadie como él para recomendar este libro: “Si a veces se tiende a sobreestimar la importancia de los historiadores de las ideas, el aprecio nunca es excesivo en casos sobresalientes como el de Isaiah Berlin, cuyas obras han cambiado nuestra percepción de la historia y de la vida.”
C. R.
Un mundo sin tiempo.
Palle Yourgrau.
Tusquets, Barcelona, 2007
Palle Yourgrau escribe un libro apasionante, en el que logra transmitir las claves de los dilemas y controversias que ocuparon el medio filosófico-matemático durante el siglo XX. Especialmente centrado en lo que llama "el escabroso drama intelectual", de la amistad entre Gödel y Einstein, nos conduce como un encantador de serpientes entre los grandes movimientos intelectuales del siglo y sus principales descubrimientos. Huyendo del nazismo, ambos científicos habían emigrado a Estados Unidos. El encuentro entre Einstein y Gödel tiene lugar en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, un exclusivo club intelectual, cuyos miembros tenían asignada una sola tarea: pensar.
Así, "varados en el mismo sosegado retiro académico", se inicia una fructífera amistad. "Si Einstein había conseguido transformar el tiempo en espacio, Gödel ejecutó un truco todavía más mágico: hizo desaparecer el tiempo"; dice Yourgrau. Ambos provenían del deslumbrante ambiente cultural austro-germano de comienzos del siglo XX, cuyos científicos, filósofos y artistas sentaron las bases para una nueva comprensión de la realidad.
Este libro anuda de forma sorprendente lo más singular de Gödel y Einstein, sus producciones intelectuales y los efectos de la política en el saber de la época. Una época, que fue también, la de Sigmund Freud, y de la creación del psicoanálisis.
L.T.
Luz y sombra. Una vivencia(-sueño) nocturna y un fragmento epistolar.
Ludwig Wittgenstein.
Pre-textos, Valencia, 2006.
Todo este mundo es máquinas y trazas, contrarias unas a otras...... En este libro Ilse Somavilla, estudiosa de Wittgenstein que ya ha editado otros trabajos de y sobre el pensador austriaco, reúne dos breves textos de éste que comenta a continuación, convirtiéndose así prácticamente en co-autora de la obra aunque su nombre no figure en la portada. El primer fragmento es una anotación en el diario del filósofo correspondiente al 13 de enero de 1922 y el segundo es parte de una carta presumiblemente dirigida a su hermana Hermine en 1925. La lectura y el estudio de ambos permiten plantear el problema de la ambivalencia o incluso, total contradicción, en las relaciones de Wittgenstein con Dios y la religión, en los que tanto podía encontrar un juez oscuro e implacable que en cualquier momento podía llegar a exigir de él lo más extremo, como la luz misma, el símbolo absoluto de la verdad y la espiritualidad puras. En el ensayo que ocupa la segunda parte del libro, Ilse Somavilla rastrea las huellas de esta tensión constante, manifiesta en unos textos nunca publicados hasta ahora y que aquí se ofrecen prácticamente como documentos: facsímil de cada uno, trascripción literal, versión normalizada y aclaraciones, en un empeño del que se beneficiarán sobre todo quienes puedan leer alemán. Al interés intrínseco de los dos fragmentos, titulados “Vivencia(-sueño) nocturna” y “El ser humano en la campana de cristal roja”, se agrega el de las reflexiones del ensayo adjunto, que ahondan con rigor en los problemas religiosos implícitos en el pensamiento de Wittgenstein.
C. R.
La ética del silencio. Wittgenstein y Lacan.
Françoise Fonteneau.
Atuel, Buenos Aires, 2000
En 1967 Lacan mismo indicaba la necesidad de leer a Wittgenstein para intentar “articular una evolución lógica a un pensamiento que no es Yo” y en 1970 daba testimonio de su propia lectura en su seminario El reverso del psicoanálisis. La autora de este ensayo logra, a través del contrapunto entre el campo lógico-filosófico y el psicoanalítico, mediante ejemplos tomados del arte y la literatura que van de Edvard Munch a Thomas Bernhard y San Juan de la Cruz, cernir el problema de la figurabilidad de la pulsión: la imposible y necesaria escritura del silencio, a la que apunta la ética de lo indecible propuesta por Wittgenstein tanto como la del decir a medias de Jacques Lacan. Esta indagación establece cinco puntos fundamentales en los que el analista concuerda con el filósofo y reflexiona luego sobre el análisis que del discurso de Wittgenstein hace Lacan, para concluir en un intento de definición precisa de ese silencio, vinculado a la verdad, aunque sea como sustituto, del que extrajeron una ética ambos pensadores. Aunque con una diferencia, aunque sea de matiz, que bien puntualiza la autora en el prólogo: para Wittgenstein, ética y sentido serán los términos que vayan a la par, mientras que para el psicoanálisis serán ética y deseo los términos íntimamente ligados.
C. R.
Sentido del nacimiento y origen del sentido. Una reconstrucción filosófica del pensamiento de Freud.
Fernando Ojea.
Arena Libros, Madrid, 2008
Este estudio riguroso y singular, partiendo de la constatación de que de los tres tiempos fundamentales de la existencia –nacimiento, vida y muerte-, la reflexión filosófica de que hoy somos deudores se ha ocupado de los dos últimos marginando casi sistemáticamente al primero, procura compensar esa falta mediante el cuestionamiento del concepto cartesiano de la conciencia de sí como esencia del sujeto, para remontarse a una instancia anterior cuyo lugar fundacional esa conciencia estaría usurpando: el acontecimiento de nacer.
Realizando, como lo explicita en el subtítulo, una reconstrucción filosófica del pensamiento freudiano que lo lleva a examinar conceptos de autores esenciales como Kant, Hegel, Nietzsche o Heidegger, el autor considera la “constitución de la fractura originaria” y la “irreductibilidad del fenómeno de nacer” –títulos de algunos de sus capítulos- como ineludibles puntos de partida del desarrollo del sentido, llegando a elaborar en sus conclusiones los principios de lo que define como una “ontología del placer sexual”.
“El impulso griego hacia el origen”, escribe, “no puede detenerse en el aplazamiento metafísico del contratiempo urdido por la represión; debe retroceder, en cambio, más acá de toda fantasía de trascendencia, más acá del mito de la expiación a que nuestra aparición se hallaría condenada tras su infortunada caída desde la modélica altura paterna; debe retroceder, decimos, desde esas quimeras hasta la auténtica fuente de sentido donde en medio del dolor y la alegría, del asombro y la esperanza, estalla ese primer grito desquiciado como promesa de lo único que somos y habremos de ser.”
Una lectura difícil pero fascinante, de una exigencia ética fuera de lo habitual.
C. R.
La escritura poética china. Seguido de una antología de poemas de los Tang.
François Cheng
Pre-textos, Valencia, 2007.
Este libro es el resultado de más de veinte años de trabajo desde su primera publicación en 1977 hasta su edición definitiva en 1996. En él, François Cheng no sólo describe y explica los elementos y conceptos fundamentales de la escritura poética china (vacío y plenitud, el yin y el yang como base de las formas y prosodias, la relación hombre-tierra-cielo como sustento de las imágenes), sino que también indaga la muy particular apuesta de los chinos por la contradicción esencial, mantenida durante casi cuarenta siglos de civilización, entre el signo inscrito en el espacio y el sonido del idioma hablado que éste supuestamente debería representar. Ya que en China, desde su origen, la escritura se niega a ser un mero soporte de la lengua para, en cambio, desarrollarse como un lenguaje autónomo, en el que cada signo, con independencia del sonido al que remita, forma una unidad en sí que en su invariabilidad puede aspirar a perdurar. Esta relación dialéctica entre los sonidos de la lengua representada y la pura presencia física del signo, entre la exigencia de linealidad y el deseo de evasión espacial, ha favorecido de modo muy especial a los poetas, como lo demuestra la antología que completa el libro y ofrece de cada poema el texto original chino, una traducción literal y una versión interpretada.
En conjunto, el libro permite al lector un acercamiento lúcido no sólo a una tradición cultural, sino también a la problemática relación entre la escritura, el idioma hablado y la producción de sentido correspondiente a una y a otro.
C. R.
Psicoanálisis con niños. Los fundamentos de la práctica.
Silvia Salman (compiladora).
Grama, Buenos Aires, 2004.
El título invita y propone un trabajo amplio pero preciso en donde anclar nuestra experiencia. Este libro es la oportunidad de reunir una serie de autores que pertenecen a las Escuelas de la AMP y que escriben en torno de algunos conceptos del psicoanálisis a partir de los cuales se puede abordar la práctica con niños. El rasgo es entonces el perfil conceptual y un movimiento permanente entre la práctica y la teoría. Por un lado, la práctica anticipa a los conceptos en tanto ella siempre los desborda con la emergencia de lo nuevo y de lo singular. Por otro lado, los conceptos cada vez más elaborados y amasados, están a la espera de su verificación clínica. Este movimiento es un empuje constante por caminos a veces laberínticos, en cuyos recovecos se alojan estos textos que nos trasmiten, cada uno su hallazgo. Quien recorra esta páginas podrá transitar estos caminos y hacer su propia experiencia de estos encuentros.
He aquí algunos trazos: la trama en la que se anudan decisión, causa y deseo tal como se presentan en relación al consentimiento y al rechazo, tanto respecto de la estructura como de la entrada en análisis; las encrucijadas de la castración y los laberintos del saber que permiten situar los modos en que el niño se encuentra enredado en ello; el psicoanalista y “lo infantil”, la lógica de su posición y el lugar en la estructura; y por último, las modalidades del síntoma y la práctica del juego, sus particularidades en la experiencia del análisis. Este libro es una aventura que conduce a explorar lo que el psicoanálisis con niños puede enseñar al psicoanálisis y el modo en que contribuye a la formación de los analistas.
Textos: Jacques-Alain Miller, Esthela Solano Suárez, Silvia Elena Tendlarz, Marita Manzotti, Marie-Hélène Brousse, Adela Fryd, Estela Paskvan, Aníbal Leserre, Mario Goldenberg, Marcela Antelo, Alejandra Glaze, Mónica Prandi, Silvia Salman.
Juan Ramón Lairisa
Clínica del autismo infantil. El dispositivo soporte.
Marita Manzotti (compiladora).
Grama, Buenos Aires, 2005.
El volumen en su conjunto, por la articulación que establece entre teoría y práctica, constituye un valioso testimonio de una experiencia de investigación sostenida desde 1992 en Buenos Aires. Hacer lugar: Fundación para la Asistencia, Investigación y Docencia en Autismo y Psicosis Infantil, aloja y promueve esa modalidad de trabajo y de atención al niño autista desde la orientación lacaniana.
Destaca la posición teórica en discontinuidad con los desarrollos actuales de los planteamientos cognitivo-conductuales. Se trata, en cambio, de sostener —como propósito— una oferta de trabajo para el niño autista, en un ámbito orientado a alojarlo en su particularidad y permitir, así, que consienta al despliegue de su propio potencial.
Desde el psicoanálisis de orientación lacaniana, el dispositivo soporte de la práctica entre varios, articula una lógica de producción múltiple: para el niño, un consentimiento a su particular modo de arreglárselas con la insondable decisión de desentenderse del trauma de lalangue, que le supone tener que re-inventar sus respuestas; para el analista, la pregunta por su propia posición en lo que hace a la dirección de la cura con estos niños, y la utilización de recursos que habiliten su deseo decidido frente a lo incierto de la demanda; para los padres, una apuesta por lo posible, ahí donde la vida cotidiana desaloja expectativas; para lo social, una concepción que, en la acción misma desplegada por el niño y su familia, cuestiona la exclusión a la que se lo somete en tanto destino de institucionalización; y, para lo institucional, en tanto devuelve la pregunta por la oferta que se realiza, interrogando las prácticas en lo que hace a la inclusión del niño autista, poniendo en cuestión las políticas que replican el desalojo que suele signar a la locura.
Amalia Rodríguez
Sortir de l’autisme.
Jacqueline Berger.
Buchet/Chastel, Paris, 2007.
La autora, periodista y madre de dos gemelas autistas de dieciséis años, explica que decidió titular así este libro, menos por el gusto de la paradoja que para terminar con una etiqueta vacía que, hoy, esteriliza más que alimenta el pensamiento, para salir del callejón sin salida: “no se sabe lo que es, pero la ciencia terminará por aclarárnoslo”. Para que pueda de nuevo prosperar una reflexión fecunda sobre lo que es lo humano, la particularidad de su psiquismo, lo que hace que el hombre se diferencie del animal, no sólo por sus genes, sino por su construcción mental, su capacidad de pensarse a si mismo, de pensar al Otro, de inscribirse en el espacio y en el tiempo hasta representarse su propio fin. El hombre no es ni será jamás, cuando incluso todos sus secretos biológicos sean capturados, ni la simple suma de sus arterias, ni la de sus genes, de sus neuronas, de sus células. A pesar de que todos los discursos que emergen desde hace algunos años en torno del autismo, esos que cuentan con el favor de los medios de comunicación, hablan de este hombre unidimensional, de este ser hecho únicamente de carne y de sangre ante el que la ciencia es, por ahora, impotente de cernir sus alteraciones biológicas. Los problemas de comportamiento y de relación con los otros que caracterizan “el estado autista” son así encarados bajo el único ángulo de desviación de una “normalidad biológica” que se supone caracteriza al individuo sano.
“Salir del autismo” no es una postura semántica: significa intentar comprender por qué mecanismos hemos llegado a que, en una sociedad tan desarrollada, aparentemente tan defensora de la igualdad de derechos y oportunidades, en una sociedad tan presta a la compasión, tan informada, miles de niños no encuentran un lugar, en ninguna parte están en su lugar. Sin que el mundo por ello se conmueva. Sin que eso sea un escándalo. Como si, colectivamente, no se quisiera saberlo.
No se trata de un libro de una especialista, no pretende transmitir ninguna verdad revelada, tampoco es un testimonio. Este ensayo es el fruto de una posición singular, en la frontera de mundos que se desconocen, que se ignoran, cuando no es que se tratan con desprecio o invectivas. La encrucijada en que se sitúa la autora se encuentra entre su estatuto de periodista, de profesional de la comunicación, y el de madre de unas niñas diferentes, confrontada por ello al sufrimiento y a la exclusión. Este libro es la mezcla de la experiencia adquirida al hilo de sus encuentros con toda clase profesionales del “mundo del autismo” y de una reflexión personal sobre la historia, el porvenir y la ayuda a ofrecer a estos niños.
Juan Ramón Lairisa
L’enfant qui s’est arrêté au seuil du langage.
Henri Rey-Flaud.
Flammarion-Aubier, Paris, 2008.
Henri Rey-Flaud, psicoanalista y filósofo, profesor de psicoanálisis en la Universidad Paul Valéry de Montpellier, dedica esta obra a los padres y cuidadores que acompañan en la vida al niño autista. Ha querido, así, arrojar luz sobre el camino atormentado que han de recorrer, mostrando que su afección no es un déficit mental irreversible. Las observaciones más recientes de la clínica le han permitido establecer que los autistas quedaron detenidos en un estadio primario de la vida, dominado por las sensaciones en que se ven invadidos por estallidos anárquicos de excitaciones caóticas. Para salir de ese estado primordial y acceder a un espacio más elaborado de la percepción, el autista permanece a la espera de ser relanzado a la dinámica del lenguaje a la que los demás niños acceden de modo espontáneo, sin mayores dificultades.
El déficit de comunicación, la expresión más manifiesta del encierro del autista, revela que puede ser modificado y reestablecido el contacto con el entorno. Para ello es, desde luego, necesario haber reconocido la naturaleza misma de los procesos psíquicos que rigen normalmente los primeros intercambios entre el recién nacido y los padres, lo que permite identificar el tipo de cortocircuito que, en un momento dado, ha apartado al niño de la posibilidad de compartir. Dar nuevo sentido a las conductas aberrantes y de rechazo de los niños autistas es el primer paso para comprender por qué han quedado fuera de la relación vital con el otro. Es el acercamiento que, desde el psicoanálisis, considera el autor más respetuoso para con estos sujetos, prisioneros de esa condición dolorosa, y el único capaz de reintegrar verdaderamente a estos sujetos a la comunidad humana.
Amalia Rodríguez
L’autiste et sa voix.
Jean-Claude Maleval
Editions du Seuil, París, 2009.
Si bien es ya vieja la representación del niño autista como un ser mudo que se tapa las orejas, los clínicos han constatado que la voz constituye un objeto pulsional al que el autista presta una particular atención: muchos autistas se interrogan sobre el misterio de la palabra al poner la mano en la garganta de su interlocutor, otros buscan hacer hablar a los objetos en su lugar, la mayoría muestra un interés muy especial por la música y las canciones. Si mantienen la propia voz en reserva, sea mediante el mutismo o mediante el borramiento de la enunciación, es en razón del temor a sentirse vacíos si hiciesen uso de la llamada. Esa no-cesión del goce vocal tiene como consecuencia maneras singulares de manejar el lenguaje, modalidades que van desde convertirlo en una lengua de signos desprovista de toda afectividad, pero cercana al intercambio, a lenguas privadas que no sirven a la comunicación.
Los testimonios que la obra presenta de autistas de alto nivel, permiten al clínico de hoy orientarse mejor en la clínica clásica del autismo que Kanner desarrolla en sus inicios. Sus testimonios demuestran que los métodos que más les ayudan son los que no sacrifican su particularidad individual ni su libertad como sujetos, sino los que se apoyan en sus propias invenciones y en sus islotes de competencia. En definitiva, los que no los reducen, como hace la actual psiquiatría, a la condición de cuerpo biológico.
Amalia Rodríguez
L’autiste, son double et ses objets.
Sous la direction de Jean-Claude Maleval.
Presses Universitaires de Rennes, 2009
Jean-Claude Maleval, psicoanalista miembro de la École de la Cause Freudienne y profesor de psicología en la Universidad de Bretaña, Rennes 2, dirige esta publicación, rigurosa y extensa, fruto de una larga experiencia en equipo —médicos, psiquiatras, investigadores, docentes, psicólogos, psicoanalistas, personal de instituciones—. Sus contribuciones plantean, como premisa primera, que el autista no es un disminuido mental, sino un sujeto que trabaja para temperar su angustia. Su orientación psicoanalítica, lejos de presentarse como sabiendo a priori lo que conviene al sujeto, busca aprender de él y con él, a fin de acompañar a éste en sus propias soluciones, invenciones y aprendizajes. Puede así comprobar que la construcción subjetiva del autista, por lo regular, se apoya en dos elementos: un doble y un objeto autístico. Ambos datos clínicos esenciales no son tenidos en cuenta en los métodos de aprendizaje, lo que conduce a no dejar ningún lugar a la singularidad del sujeto autista que se ve, en consecuencia, sometido a técnicas de reeducación homogeneizadoras que se suponen válidas para todos.
Las instituciones destinadas a su cuidado olvidan demasiado a menudo que la individualización de esa tarea, asociada a una cierta suspensión de saber por parte de los cuidadores, constituye una condición central para favorecer la dinámica subjetiva. Evitar hacer obstáculo a esa subjetivación es esencial para la obtención de un efecto terapéutico duradero que facilite la apertura al mundo, al vínculo social y al conocimiento.
Amalia Rodríguez
L’avenir de l’Autisme. Avec Rosine et Robert Lefort.
Judith Miller, editora.
Navarin, París, 2010.
La apuesta es doble. Comunicar lo que Rosine y Robert Lefort han aprendido de la experiencia analítica con niños. Transmitir lo que otros analistas han aprendido de éstos. Y confirmar que el deseo de transmisión nace de la experiencia personal. Lacan le asegura a Rosine Lefort que atraviesa un momento en el que no puede equivocarse desde que trata a Nadia, Marie-Francoise, Robert y Maryse. Un mismo deseo de saber pasa por la elucidación de estos casos, que suponen cernir lo imposible, sin que por eso cese de no escribirse. Gracias a los matemas de Lacan, los Lefort demuestran la unidad del discurso analítico y la necesidad de una clínica diferencial entre neurosis, perversión y psicosis, diferencial también en el seno de las psicosis mismas. Se trata de la luz que el psicoanálisis arroja sobre los cimientos mismos del sujeto.
Este análisis va más allá de un comentario de la obra pionera de los Lefort; se interroga el deseo del analista y sitúa sus nuevos caminos en la lógica paradójica del mundo contemporáneo. Resiste al cientificismo que reduciría la subjetividad, principalmente en los autistas, al funcionamiento neuronal y al comportamiento "medioambiental". Reconociendo la dignidad de la diferencia, el volumen, como señala Judith Miller, nos invita a embarcarnos en esa acción.
Textos: Rosine Lefort, Robert Lefort, Anna Aromí, Vilma Coccoz, Serge Cottet, Damase Hervé, Elizabeth Escayola, Hélène Deltombe, Yasmine Grasser, Pierre-Gilles Guéguen, Michele Laboureur, Yvonne Lachaize-Oehmichen, Philippe Lacadée, Anne-Marie Landivaux, Eric Laurent, François Leguil, Judith Miller, Jean-Robert Rabanel, Daniel Roy, Esthela Solano-Suárez, Antoni Vicens.
Amalia Rodríguez
El dolor y los lenguajes del cuerpo
Santiago Castellanos
Grama, Buenos Aires, 2009.
La fenomenología del dolor remite, como pone de relieve el estudio de Santiago Castellanos, a estructuras, a tipos y a fenómenos clínicos variados. Para el autor, médico y psicoanalista, miembro de la ELP y de la AMP, se trata de distinguir de las formas clásicas de conversión histérica, los “embrollos del cuerpo” presentes en las psicosis ordinarias, sin olvidar los fenómenos psicosomáticos, y las formas hipocondríacas propias de estados delirantes. Y, aunque no exista un continuum en esta serie, sí hay una clave que puede articularla: la ausencia o la presencia del sentimiento de la vida en la juntura íntima del sujeto. Ello permite interrogar la forma que pueda tomar el afecto de indefensión y de desesperanza. Como señala Vicente Palomera, en el prólogo, la investigación de Santiago Castellanos pone de relieve la incidencia de la forclusión del sujeto en la construcción del discurso de la ciencia y sus efectos corrosivos en pacientes que consultan habitualmente a las “gentes de medicina” (para usar el afortunado término de François Leguil).
A. R.
Le cas Landru à la lumière de la psychanalyse
Francesca Biagi-Chai
Imago, París, 2008
Analista miembro de la AMP, psiquiatra y docente de la sección clínica en la Universidad de París-VIII, la autora lleva a cabo un trabajo fascinante sobre el célebre caso del refinado asesino en serie Landru, conocido como “el nuevo Barba Azul”, procesado en Francia en 1919. Fue enorme la notoriedad del caso de este hombre cultivado, celoso de su honorable vida familiar, inventor de talento, y capaz de camaleónicas transformaciones (diplomado en derecho y psicología) que, desde los 14 años y hasta ser detenido a los veintinueve, asesinó y quemó, que se sepa a treinta mujeres jóvenes. Chaplin realizó un célebre film basado en el caso que tituló M. Verdoux.
Landru se entregaba con pasión y cálculo a su siniestra tarea: se acostaba durante largas horas junto al cadáver, las maquillaba —cuando no les había cortado la cabeza— y mantenía con ellas, hasta su putrefacción, relaciones sexuales.
Difícil para jueces y psiquiatras cernir tan enigmático caso. El presente estudio psicoanalítico reconstruye minuciosamente los hechos y traza su biografía desde una perspectiva psicoanalítica. Describe el lento desarrollo de una psicosis que durante largos años disimula tras su aparente ‘normalidad’. ¿Era un perverso, un maniaco-depresivo o un esquizofrénico?
La autora pone, sobre todo, de relieve la inquietante afinidad de estos serial killers con el mundo moderno y plantea el delicadísimo problema de la relación entre alienación mental y responsabilidad penal. El largo estudio introductorio de J.-A. Miller es de excepcional interés.
A. R.
Delito y trasgresión. Un abordaje psicoanalítico de la relación del sujeto con la ley.
Irene Greiser
Grama ediciones. Buenos Aires, 2008.
Irene Greiser es psicoanalista, Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). A partir de su trabajo como docente de la carrera de especialización en Psicología Forense, y su experiencia como supervisora de diferentes servicios de psicopatología, nos ofrece en este libro un recorrido riguroso que engarza a la vez que diferencia el discurso jurídico del discurso analítico: "Si bien el delito es una categoría jurídica, la castración como límite al goce es una categoría analítica, y depende de la relación que cada sujeto tiene con aquello que para él funciona como interdicción.
La ley que rige para la vida ciudadana es universal pero el modo de subjetivar esa ley es particular para cada sujeto".
En este volumen nos transmite su posición respecto de la responsabilidad del analista, su quehacer frente a casos de delito, que el discurso actual aborda en tanto agentes de síntomas sociales: la responsabilidad no es anónima, atañe a un sujeto, nos recuerda.
El texto se organiza en cinco puntos, “El Otro social”, que plantea una articulación de lo irreductible en el malestar en la cultura actual; “Cuestiones acerca del padre”, en el que escribe sobre las vicisitudes del padre y los síntomas actuales; “Derecho y psicoanálisis”, en el que recoge algunas de las categorías fundamentales del discurso jurídico y las interroga desde el discurso analítico; “Síntoma y lazo”, donde aborda la problemática de las patologías del acto y el abuso sexual y por último, un apartado dedicado al “Psicoanálisis aplicado” en el que plantea la intervención analítica en el campo jurídico a partir de un caso de parricidio y otro de abuso sexual.
Como nos recuerda la autora, el psicoanálisis de orientación lacaniana no opera con clasificaciones. Así, en los casos de delito se trata de establecer la relación que dicho sujeto tiene con la ley, que desde el psicoanálisis, introduce por sí misma un pathos que lo divide.
L.T.
Comunidad e Inconsciente. El psicoanálisis ante el hecho social
Manuel Montalbán
Málaga, Miguel Gómez Ediciones, 2009.
Todo este mundo es máquinas y trazas, contrarias unas a otras. Yo no puedo más, decía Don Quijote. El malestar propio de la modernidad es inherente a la comunidad. Situarse en esa interfaz que permite articular las vías por las que el sujeto accede a lo colectivo, y hacerlo desde un horizonte de lectura en que el discurso analítico adquiere un lugar —diferenciado, separado— en el mar de los discursos sociales, supone un singular ejercicio intelectual. Un equilibrio que obliga a transitar por estrechos desfiladeros. Los mismos que permitieron a Freud primero, y luego a Lacan, interpelar a los otros saberes en sus hallazgos tanto como en sus olvidos: doble movimiento de alienación al otro, para poder formular desde ahí las preguntas que tocan lo “común”, lo compartido de la experiencia. La atinada elección de los interlocutores que en la modernidad han abordado ese núcleo duro de la experiencia del ser, es lo que hace posible, en la elaboración de Montalbán, el segundo tiempo, el de la separación. Supone tomar la distancia suficiente para hacer perceptibles —significativas— las diferencias, los cortes, las paradojas, llevadas a ese más allá del que nada queremos saber. Posición que permite apuntar a los impasses de esos discursos para captar retroactivamente cómo Freud y Lacan, Miller hoy, efectúan la torsión que nos permite situar el entre-dicho en que el Otro social —y el psicoanálisis mismo— subsisten. Gozne invisible pero eficaz que convierte también al lector en un Jano de doble mirada, tanto si es un lector iniciado en la teoría analítica, como si se trata de un lector no familiarizado con esos intersticios. “Las trayectorias de lo social” que en su primer capítulo persigue, van, sobre todo, encaminadas al segundo lector, para mostrar las complejas articulaciones en que Freud y Lacan sitúan la inserción del sujeto en lo social. A la vez, permiten al analista poner su experiencia del inconsciente en relación con los discursos que, desde una u otra heterodoxia, han puesto en cuestión la doxa en que el discurso del Amo se sostiene, abriendo los resquicios por los que Freud se adentra para decirnos que la cultura, el lenguaje en tanto ‘pacto simbólico’ —renuncia, ausencia— nos enferma, produce un malestar que es inherente a la civilización.
A.R.
Què vol dir ser contemporani
Giorgio Agamben
Arcadia, Barcelona, 2008
“Quien pertenece verdaderamente a su tiempo, quien es verdaderamente contemporáneo es quien no coincide perfectamente ni se adapta a sus pretensiones.” Esta afirmación, reproducida en la contratapa del delgado pero bien nutrido volumen que nos ocupa, resume la posición defendida por el autor en el primero de los tres ensayos reunidos por Arcadia para esta edición, al tiempo que define la inconformista dirección de su pensamiento, remiso a dejarse arrastrar por la demanda de la mera actualidad.
Valiéndose de ideas como las de desfase, inadaptación o anacronismo, Agamben ofrece una respuesta tan lúcida como singular a la pregunta que plantea.
Otros dos breves ensayos de reciente publicación (los tres fueron redactados entre 2003 y 2007) completan el libro. Què és un dispositiu es una reflexión sobre el sentido y la dimensión de dicho término a partir del uso que le da Foucault. El tercero, L’amic trata de los lazos que unen a la amistad con la filosofía, tan estrechamente ligadas la una con la otra que, para el autor, podría decirse que la filosofía, sin la amistad, tal vez ni siquiera sería posible.
Un excelente tríptico ensayístico que a la vez ofrece respuestas pertinentes a tres cuestiones concretas y logra ampliar el marco de pensamiento que cada una de ellas propone.
C. R.
Para una izquierda lacaniana… Intervenciones y textos.
Jorge Alemán
Grama Ediciones, Buenos Aires, 2009
En primera persona, así definiría a este libro, y así comienza, dice en el prólogo Alejandra Glaze. Todo un recorrido sobre las reflexiones en torno a psicoanálisis y política que Jorge Alemán nunca abandona.
Es así que términos que siempre escuchamos, sin un contexto definido, son clarificados en el marco de una posición ética respecto al psicoanálisis, acercándonos a lo que el concepto de izquierda lacaniana intenta transmitir.
Dos términos que parecen no confluir, la izquierda y la orientación lacaniana, hacen que éste no sea sólo un libro más sobre psicoanálisis.
Confronta, más bien, la dimensión política y ética que el discurso del psicoanálisis tiene en la época que nos toca vivir. En esa perspectiva, conceptos como neoliberalismo, dominación, hegemonía, capitalismo,
izquierda, ideología, utopía, acontecimiento, contingencia, técnica, mercancía y revolución, son revisitados para clarificar y orientar lo que el psicoanálisis puede decir y el lugar que habrían de ocupar en su praxis.
¿Qué es ser de izquierda? En las páginas de este libro se encontrará una respuesta que lejos de ser cerrada y acabada —lo que daría un ser al sujeto de izquierda— lo ubica en relación a algo ineludible que tiene que ver con la propia constitución subjetiva.
A. R.
El trabajo en red. Usos posibles en Educación
José Ramón Ubieto
Salud Mental y Servicios Sociales. Gedisa, Barcelona, 2009.
Este libro analiza los fundamentos teóricos de las prácticas de red e incluye aportaciones precisas sobre el método, partiendo de una experiencia en curso: el ‘proyecto Interxarxes’, una innovadora iniciativa en la gestión de los servicios sociales consistente en el establecimiento de una red de coordinación regular y estable que se está llevando a la práctica en Barcelona, en el ámbito del distrito de Horta-Guinardó.
Hablar hoy de “trabajo en red” implica clarificar el modelo en que uno lo sostiene, ya que hay varios usos posibles de la red. El modelo común es concebir ésta en los términos de la “reingeniería”: esto es, como un circuito donde se trata de poner a circular al sujeto bajo la perspectiva de la máxima rentabilidad y por tanto de la optimización máxima de los recursos.
Una ciencia sin raíces.
Laure Naveau
Instituto del Campo Freudiano de Granada. Editorial Universidad de Granada, 2009.
En esta publicación del ICF de Granada en colaboración con la Universidad, la voz de Laure Naveau alcanza al lector como pregunta propia e inédita: “¿qué va a ser del sujeto al que se le propone tratar su tristeza —tristeza no dantesca, a veces justificada, a veces reveladora de una verdad que viene de su vida— con sustancias químicas que lo aplastan y lo amordazan, en vez de darle la palabra?”
El lector encontrará entre las aristas del texto nardos de angustia dibujados. No se asuste. Es la poesía que ya sabe del peso de las exigencias modernas de la contabilidad.
La colección se propone como serie dispuesta a poner de relieve la particularidad y los principios con los que el psicoanálisis propone tratar el sufrimiento subjetivo fuera de todo intento de domesticación.
A. R.
¿Qué será el goce?
VVAA.
Colección El saber expuesto, tomo 5. Grama. Buenos Aires, 2008.
Este libro recoge la producción, animada por las palabras de Jaques Lacan sobre lo que se espera de los participantes de su seminario: “una colaboración a través de comunicaciones efectivas (…) en función de una tarea que implica para cada uno de nosotros nada menos que el porvenir. Si no vienen aquí a fin de cuestionar toda su actividad, no veo por qué están ustedes aquí”. Un espacio de investigación alrededor del concepto del goce, que atraviesa los diferentes momentos de la enseñanza de Lacan.
Partiendo de los fundamentos freudianos, orientados por los paradigmas del goce de J.-A. Miller, abordan la pregunta por el goce desde la interrogación clínica; las declinaciones del goce hacia la certeza o hacia la violencia, el Otro goce en la sexuación femenina…
Como en cada ocasión, está presente el espíritu del Seminario. ¿Qué será el goce?, se propone “interrogar a fondo los conceptos con el fin de no caer en el saber de la ortodoxia”.
L.T.
Capitón nº 4, Seminarios Clínicos. ¿Cómo se construye un caso?
Enric Berenguer
Clínica del psicoanálisis aplicado, Red Psi. Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis Las Mercedes, Caracas, Venezuela, 2009
El volumen reúne el primer Seminario Clínico del Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis “Las Mercedes” de Caracas, dictado por Enric Berenguer psicoanalista miembro de la AMP y de la ELP, en torno a “¿Cómo se construye un caso?”. Su enseñanza muestra los atolladeros que podrían desviarnos en la dirección de la cura, resaltando que un caso se construye alrededor de lo real: síntoma y fantasma son construcciones del analizante que tramitan algo de ese real, dejando siempre un resto.
El volumen incluye, asimismo, los casos que se presentaron en las Primeras Jornadas de la REDPSI. Los psicoanalistas de la NEL Caracas Pronunciamiento intentan dar cuenta, a partir de la clínica, de lo que la orientación lacaniana tiene de práctica orientada por lo real.
Muestran, en cada caso, que confrontar el Otro social supone inventar maneras de responder a los modos actuales del sufrimiento subjetivo.
A. R.
Psicoanálisis e hipermodernidad.
VVAA.
Editorial Pomaire, Colección mundo psicoanalítico, Venezuela 2008.
Este libro reúne el trabajo de catorce psicoanalistas lacanianos, miembros de diversas Escuelas de Europa y Sudamérica, que interrogan y analizan desde su práctica los síntomas en la época de la hipermodernidad. Textos agudos, rigurosos y a la vez sorprendentes ya que se dejan atravesar por lo nuevo y nos ofrecen claves de lectura para orientarnos.
La era de la evaluación y los efectos del imperio del número, los sujetos del no y las respuestas que los psicoanalistas inventan, la anorexia y el discurso capitalista, asuntos de familia en la época del gran hermano, síntomas contemporáneos abordados desde la clínica de lo real, diagnósticos actuales o la singular posición del sujeto frente al malestar.
“La hipermodernidad liberó en su máxima potencia los tres factores que hacen a la modernidad: el individualismo, que se convirtió en individualismo hedonista; el mercado, que se convirtió en la globalización extrema, y la tecnología, que llegó a límites impensados, como la clonación…”, sostiene Gilles Lipovetsky.
Surgen nuevos paradigmas y con ellos volvemos a preguntarnos ¿qué se espera de un psicoanalista en el momento que nos toca vivir?
L. T.
Fragmentos de una vida psicoanalítica.
Bernardino Horne.
De IPA a Lacan. Grama ediciones, Buenos Aires, 2008.
Los fragmentos de una vida psicoanalítica -la suya- que Bernardino Horne nos ofrece, son en realidad, los distintos recursos que él utiliza para aprehender y transmitir un acontecimiento, que marcó el final de un recorrido que se inició en Argentina y terminó en Francia y en el que su lugar fue el de analizante. No se trata del recorrido hacia un título sino el "camino hacia el objeto".
Un acontecimiento y un objeto. Muñido con estas herramientas es fácil orientarse en estos fragmentos y dar con lo que lleva al autor a referirse a la perplejidad, al relámpago, a la sombra espesa y al deseo de saber, hasta encontrar en la anamorfosis final al analizante transformado en el analista que ya estaba allí cuando se inició el recorrido.
Con estas palabras Graciela Brodsky nos invita a la lectura de este libro, que habla de una trayectoria en la que se lee en cada párrafo la huella de un deseo decidido.
L.T.
Feminidad y fin de análisis.
Ana Lúcia Lutterbach Holck, Florencia Dassen, Esthela Solano
Grama Ediciones, Buenos Aires 2009
El psicoanálisis es una experiencia sostenida por una práctica; ello contempla la elaboración de un saber que nutre su teoría. Cada caso se propone en este volumen como referente paradigmático de nuestra experiencia, encarnados en esos testimonios de los resultados de la trayectoria de un análisis y adquieren el valor de un significante amo de la transferencia de trabajo que nos concierne en tanto permite la elaboración colectiva de un saber.
A.R.
De astucias y estragos femeninos
Mario Goldenberg (compilador)
Grama Ediciones, Buenos Aires, 2008.
El volumen reúne interesantes aportaciones al trabajo de investigación llevado a cabo en el Atelier Clínico de la EOL, a partir del giro que da Lacan a la célebre pregunta freudiana ¿Qué quiere la mujer? Se trata, como señala M.-H. Brousse, de ahondar en la disimetría da la sexuación para disociar claramente la posición femenina de la posición materna.
Las astucias, a partir del artículo de Brousse en torno a “La astucia de las niñas”, las consecuencias psíquicas y pragmáticas de la sexuación, y los estragos femeninos orientan estos trabajos. Abordan el superyó, la función paterna, el deseo de la madre, el goce femenino y las palabras de amor. Al tomar como referencias testimonios de AE enriquecen con su elaborada enunciación un saber hacer con el goce que queda bien diferenciada de la posición de estrago.
A. R.
Las mujeres.
Jorge Chamorro
Grama Ediciones, Buenos Aires, 2008.
Este libro recoge el trabajo de investigación que Jorge Chamorro elaboró y transmitió en forma de seminario durante el año 1994, en el marco de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL).
Un recorrido que une con cuidado y precisión las puntas de los desarrollos freudianos sobre la femineidad con la formalización lógica de Jacques Lacan, las llamadas fórmulas de la sexuación.
Además, hace resonar el pensamiento de Georges Duby, quien fuera uno de los más importantes exponentes de la llamada Nueva Historia, con su Historia de las Mujeres.
De esta manera se conforma una tríada: mito-historia-lógica con la que se pueden leer los tres términos, mujer, femenino y lenguaje, desde una perspectiva articulada en el desfiladero delimitado entre historia y estructura.
Las mujeres y la locura, Sexuación o sexualidad, Lo femenino según Freud, Estragos de la relación madre-hija, No hay relación sexual, Los caminos de una mujer, Intersección entre el goce femenino y el final del análisis, Dónde ubicar al hombre, son algunos de los sintagmas que Chamorro nos presenta y despliega a lo largo del libro.
Como dice, en su presentación C. Rossi, una forma de transmitir el psicoanálisis como saber expuesto, que alienta una forma nueva, no para hablar de las mujeres sino para hablar con las mujeres.
L.T.
Les amoureuses. Voyage au bout de la feminité.
Clotilde Leguil
París, Sueil, 2009
La autora, dedicada a la filosofía y a la psicología, nada ajena a la orientación lacaniana, nos formula preguntas que van al fondo del ser femenino y sus enigmas. Lo hace analizando de manera sutil tres interesantes films de la última década del siglo XX, que despliegan con brillantez los encuentros y desencuentros amorosos de tres mujeres en los inicios del siglo XXI. ¿Les impone la época un Eros ligero, sin trabas y también sin consecuencias? ¿Supone aceptar que los estragos de la pasión queden en manos de quienes sólo ven en ese sufrimiento subjetivo una disfunción neuro-cognitiva? Los films, y las elaboraciones de la autora, muestran el reverso, a menudo trágico, de esa visión reductora de la experiencia amorosa, para revelarnos su dimensión iniciática.
A través de Las vírgenes suicidas, de Sophia Coppola, La vida de los otros, de F. Henckel von Donnersmarck y Mulholland Drive de David Lynch, Clotilde Leguil nos desvela lo que ella llama, usando el término cinematográfico, el making of de estas enamoradas. En el curso de ese pasaje iniciático, las protagonistas —Lux, Christa y Diane— se pierden en un mundo extraño dónde nada de lo que ellas esperaban, está escrito. Lux nos muestra que la experiencia de ‘la primera vez’, cuando fracasa, confronta a la joven a una angustia mortal, en la que el estrago materno, en su omnipotencia, cortocircuita el deseo y deja en un real sin salida el intento de separación del lugar asfixiante de objeto de la madre. La heroína de Henckel nos muestra cómo el amor puede convertirse en lugar de resistencia a la deshumanización totalitaria (y no sólo en una sociedad regida así). Por su parte, la protagonista de Lynch nos confronta a la significación última de la búsqueda del enigma femenino.
La obra de estos tres realizadores logra mostrar, en el destino trágico de estas tres mujeres de hoy, que para el goce femenino, en su otredad enigmática, la experiencia amorosa tiene lugar en la dimensión más secreta, aquella que implica el descubrimiento del propio ser en su radical Otredad.
A. R.
La felicidad paradójica
Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo
Gilles Lipovetsky
Anagrama, Barcelona, 2007
Un retrato económico y sociológico notable del mundo “turboconsumidor” y su protagonista, Homo consumericus, ese consumidor desaforado característico de nuestro tiempo que, flexible y móvil, liberado de las antiguas culturas de clase, al permanente acecho de experiencias emocionales nuevas y de un bienestar cada vez mayor, aspira a absolutamente todo lo que este mundo parece tener para ofrecerle: calidad de vida y de salud, marcas de prestigio, autenticidad, inmediatez, comunicación y placer en grado creciente.
Sin embargo, aun apoyado en la nueva religión de la mejora constante de las condiciones de vida, el Homo felix no alcanza la felicidad fácilmente, así como tampoco logra librarse de sí mismo en la civilización del ocio.
El libro ahonda en esta paradoja, a la vez que describe en detalle el imperio de tiempos muertos y contornos infinitos por el que vaga, más desamparado que nunca, el individuo contemporáneo. Y muestra cómo, si el “vivir mejor” se ha convertido en una pasión de masas, en el objetivo supremo de las sociedades democráticas, no por eso la sociedad de hiperconsumo propia de la etapa actual del capitalismo deja de multiplicar las frustraciones, la ansiedad y la depresión en proporciones adecuadas a sus pretensiones de omnipotencia.
Un ensayo brillante, en el que Lipovetsky se deja desgarrar por sus propias ideas, condenando lo que antes había ensalzado para descubrir el carácter quimérico y mediocre del materialismo contemporáneo. Y un análisis que demuestra la perfecta coherencia entre las causas y los efectos de lo que en el seno de nuestras sociedades parece en principio contradictorio: el sentimiento de insatisfacción creciente originado por la promesa y la posibilidad de recibir satisfacciones mayores cada día.
C. R.
L’imperatiu intercultural.
Ramin Jahanbegloo
Arcadia, Barcelona, 2008.
Este breve volumen presenta el texto de la conferencia pronunciada por el autor en la Fundación Collserola, en Barcelona, en junio de 2008, y procura esclarecer el impreciso concepto de “diálogo entre culturas” para poner en evidencia los valores por descubrir a través de su práctica.
“Si promovemos una mejor comprensión del otro”, argumenta Jahanbegloo, “y recogemos lo mejor de cada cultura, el diálogo podría contribuir a generar nuevos impulsos de creatividad en las sociedades.” Esta visión positiva de las posibilidades de intercambio entre mundos que a primera vista podrían parecer opuestos o excluyentes entre sí es la base del discurso del autor, que ve en la pluralidad la única vía de solución de los conflictos que todo fanatismo tiende a exasperar, así como la mejor alternativa frente a la barbarie.
Otras obras recientes en que desarrolla y amplía las mismas ideas y conceptos son The Clash of Intolerances, Elogio de la diversidad y La solidaridad de las diferencias.
C. R.
Mujeres, una por una
Shula Eldar (compiladora)
Colección ELP; Editorial Gredos,
Madrid 2009.
Oportuno, el estudio de la feminidad reclama una investigación que la ubique en relación con las coordenadas que definen la civilización contemporánea. Entre retazos, piezas sueltas, pulverizaciones, la práctica del psicoanálisis desvela cada vez más descarnadamente que la sexualidad “es el núcleo más opaco de lo humano” (p.10) y que los distintos modos de gozar implican la cuestión femenina como un enigma “que concierna tanto a los hombres como a las mujeres”. (p.12)
¿Por qué elegir el adjetivo “oportuno” entre todos los posibles? Es oportuno en tanto que conveniente. En el trabajo de desciframiento que el psicoanálisis va haciendo sobre la civilización actual, el problema de la sexualidad femenina requiere -por razones de lógica- un lugar principal. ¿Acaso las consecuencias del declive del padre en nuestra época están absolutamente precisadas?
El estudio de los efectos de la pulverización del padre tradicional obliga a preguntarse qué lugar para las mujeres, qué lugar para lo femenino, cuando la mediación que servía de barrera al estrago materno está debilitada. La clínica actual, clínica del no-todo, revela que el debilitamiento de la función paterna da lugar al fortalecimiento de la relación con la madre. Los textos que aquí se exponen son un modo de iniciar el trabajo para quien se sienta interrogado por lo que en ellos se escribe.
“Mujeres, una por una” está organizado en cuatro apartados. La pregunta freudiana “¿Qué quiere la mujer?” que situó a la feminidad como enigma, atraviesa los escritos compilados en franca dialéctica con la apuesta lacaniana “La mujer no existe”. Desde la cuestión de la diferencia sexual que inaugura el libro hasta el “cher(e) maître” de Flaubert que lo cierra, siguen esta clave. El primer apartado se titula “La diferencia de los sexos en el discurso social” y entronca con el segundo: “Maltratos”, que extrae los modos de gozar de ese discurso. La multiplicidad de los goces da paso a la lectura de los casos – uno por uno- del tercer apartado: “Las mujeres y sus síntomas”. Finalmente, la cuestión central es llevada a producciones de escritura y del arte en el cuarto y último apartado: “Escritura y arte”. Virginia Wolf, Frida Kahlo, la Sra. Klein y George Sand interrogan la diferencia de los sexos en el discurso social.
Lo múltiple de las cuestiones que el libro trata se articula en el saber que se obtiene de su lectura: lo ilimitado del goce femenino, loco y enigmático, escapa a la regulación fálica. Así, la soledad, la anorexia, la violencia, el maltrato, histeria y obsesión, el problema de la perversión, son modos de tratamiento de lo real como imposible, que es lo propio de su posición.
Los autores, son psicoanalistas miembros de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, excepto dos de ellos ciertamente muy próximos. Shula Eldar, psicoanalista miembro de la AMP, es quien ha reunido estos trabajos, los ha ordenado y ha sabido hacer con ellos para obtener un volumen que enseña. Con su “Introducción”, alienta la curiosidad indispensable a toda buena lectura.
Agradecemos a todos ellos su trabajo y recomendamos su lectura.
Patricia Heffes
DE L’AUTRE. Deux références du Séminaire III de Jacques Lacan
Eisler, M-J. y Isakower, O.
Les Documents de la Bibliothèque de l’École de la Cause Freudienne, E.C.F., París, 1996, Sig. XXVI.4.(18)
En este número de la serie de folletos que publica la E.C.F., dedicados a dar a conocer las referencias a los autores que Lacan cita en sus seminarios, se incluyen dos artículos muy significativos: el primero del neurólogo y crítico de arte húngaro Michael Josef Eisler, titulado: “Un fantasme de grossesse inconscient chez un homme inséré dans le tableau clinique d’une hystérie traumatique. Contribution clinique à l´érotisme anal”, publicado en Budapest en 1920. Es muestra del olvido de la función paterna en el análisis de la neurosis obsesiva. Extensamente comentado en el capítulo XII en el contexto de la diferenciación entre el síntoma histérico y las psicosis, especialmente en relación al caso Schreber en el que también se dibuja la pregunta sobre la procreación femenina.
El texto es de 1921 y, ya bastante dominado por los desarrollos de la nueva psicología del ego pero, sin embargo, no deja de ser muy freudiana la vívida manera en que entran a jugar en su descripción los elementos económicos de la libido del sujeto.
El segundo artículo a que Lacan remite en su Seminario “La psicosis” es el de Otto Isakower, titulado: “De la position exceptionnelle de la sphère auditive”, escrito en 1939, propone una suerte de síntesis entre la etología animal y la metapsicología freudiana, es ejemplo elocuente de las deformaciones del pensamiento analítico que se llevan a cabo en ciertos círculos anglosajones en los albores de la guerra.
A.R.
La politique des choses
Milner, J-C
Navarin Éditeur, 2005, Sig. XXVI.4.(38)
“La evaluación no es una palabra, es una palabra de orden”. Habla el autor de la duplicidad que se esconde tras un vocablo aparentemente inocuo, que esconde todo un aparato de control y de homogenización de lo humano. Ya antes del siglo XIX espíritus bienpensantes avanzaron la hipótesis de que gobernar era una cuestión demasiado seria para confiarla a lo seres que hablan. Valdría más confiarlo a las cosas, que se gobiernan solas. La política más sabia sería, así, la que explique qué quieren las cosas. El experto a quien confiar ese saber tendría la misión de traducir lo que dicen las cosas. La estrategia óptima, la más prometedora, tendría un programa que cumplir: la transformación aceptada de los hombres en cosas.
La evaluación tiene ahí su lugar: en cada etapa, llevaría a cabo los procedimientos adecuados para que quedara establecido el gobierno absoluto de las cosas. No solo captaría al hombre en sus actos externos —evaluar las conductas, los resultados, las obras— sino también captaría del hombre los más íntimos secretos, les colocaría para siempre la marca de lo inerte.
Mucho más radicalmente que ninguno de sus predecesores, el hombre en la era de la evaluación se ha convertido en objeto, en el último de los objetos, el más pasivo de todos, el juguete de todas las fuerzas que pasen por su lado.
Otro vocablo jurídico prolifera en la sociedad de la gestión contable: evidencia, calco del inglés que se corresponde con el castellano prueba. Con la complicidad del nuevo traductor autómata se borra una diferencia esencial. El trecho que separa una ‘prueba’ de una ‘evidencia’ es claro en la tradición latina; hoy ese borramiento se instala en el nuevo lenguaje social transnacional. El término se sitúa exactamente, como señala Milner, en el punto de juntura entre el razonamiento científico y la prueba policial, pero a diferencia de la prueba, que supone a un sujeto, la ‘evidencia’ se inscribe por completo del lado de las cosas. Designa el momento mítico en que las cosas hablan solas. ¿Se trata de un efecto de la tradición empirista anglosajona? Puede que sí, aunque los grandes empiristas sabían mejor que nadie que las cosas son mudas o hablan oscuramente. Por eso, se trataría de pensar la cuestión desde una idea determinada del poder. Idea, que, prescindiendo del diccionario, se ha convertido en la mentira fundadora de ese gobierno de las cosas.
Amalia Rodríguez
Lost in Cognition
Laurent, E
Colección Diva, Buenos Aires, 2005, Sig. III.2.(47)
Al hilo del magnífico título de Sophia Coppola, Eric Laurent confronta la uni-ideología contemporánea: ese lazo tan apretado como espúreo de conductismo y cognitivismo que intenta en todo momento reducir el sujeto a objeto al no dar ningún lugar a la pérdida, al vacío en que el sujeto habría de alojarse. Ante el empuje imparable de esas formas de pseudociencia, Laurent hace un recorrido por la gestación de esa ideología y su intento de hacer entrar, allá por los años sesenta al psicoanálisis en la psicología general, al precio de una simplificación radical. Tales planteamientos asombran por su simpleza: el cognitivismo, de hecho, se reduce a muy poca cosa: propone una identificación imaginaria con el otro y un autocontrol basado en la imagen de sí. Modelos, en todo caso, incapaces de dar cuenta de lo que queda más allá de todo modelo de aprendizaje: la inmersión del sujeto en el lenguaje.
El protagonista de Coppola, un actor que encarna a un actor, un personaje perdido en los espejismos de su yo, un sujeto intraducible que intenta leerse en otras lenguas. Impecable versión posthumana de los versos de Hölderlin: “Un signo somos, indescifrable, y en tierra extraña casi hemos perdido nuestra lengua…”. Imagen del desamparo contemporáneo que nos introduce al tema del libro: al sujeto que Laurent nos propone extraer de la confrontación del psicoanálisis, y su intraducibilidad, con la babel de las falsas ciencias y su traducción a las neurociencias.
Coppola toma sin duda el título de un célebre enunciado de uno de los más populares poetas norteamericanos, Robert Frost, que definía así la poesía: “Poetry is what is lost in translation”. Bella fórmula que pone en primer plano lo que se juega en esa pérdida: es el sujeto mismo lo que se pierde en la traducción, como es la poesía, el arte en toda su extensión, lo que queda fuera de esa ideología que hoy pretende sustituir no ya al saber, sino a la ciencia misma!
Amalia Rodríguez
Les psychoses et le lien social. Le nœud defait.
Naveau, P.
Ed. Económica, París, 2004, Sig. XXV.6.(41)
El autor parte del interrogante que le despierta la psicosis como
enfermedad mental en relación a la construcción del lazo social.
El psicoanálisis nos enseña que éste es creado por la estructura
del lenguaje. El simpthôme es, en cada caso, aquello que da
una escritura particular. En la psicosis, el lazo social se deshace
a riesgo de romperse en el punto donde el lenguaje deviene
pulverizado. El problema consiste en estar en la sociedad y a la vez "por fuera" de
dicho lazo. Para él, el nudo está desanudado. La propuesta del autor es la de
distinguir cuatro puntos principales: El problema de la responsabilidad, lo cual
implica que el sujeto rechaza la culpabilidad del lado del A; las consecuencias que
tiene la ausencia de lazo social, en lo que concierne a su relación con el lenguaje; la
posición del sujeto psicótico que, por su relación al lazo social, asume diferentes
modalidades que van de la tragedia a la comedia; la actividad de la escritura como
posibilidad de suplencia.
En este libro, se distinguen cuatro apartados: la voz en la psicosis, el problema de
la identificación, el niño y la psicosis, literatura y psicoanálisis. La primera parte
estudia el mecanismo de la alucinación verbal. La segunda, trata el problema del
ser en la psicosis. La tercera parte se refiere al aprendizaje del lenguaje en el
infante, a la falla que hay donde se arriesga el tener entre la palabra y la frase. En
la última parte, se tratan los casos de Beckett y Joyce, haciendo hincapié en la
letra y la escritura, los nudos y la invención de una solución que les es propia.
Rosana Álvarez
La urgencia generalizada, La práctica en el hospital
Belaga, G. (compilador)
Grama Ediciones, Buenos Aires, 2004, Sig. XXV.6.(44)
El libro, con aportaciones de distintos colegas de la AMP, aborda
un tema de actualidad, y elevada prevalencia, en la práctica
clínica: "la urgencia".
Dos cuestiones, hilvanadas en cada apartado, sirven para
dilucidar y articular respuestas en torno a ¿qué entendemos por
urgencia? y ¿cuál es el aporte de la práctica psicoanalítica al
tratamiento de ese nuevo síntoma , llamado "urgencia subjetiva"?
Si por un lado la urgencia viene caracterizada por la brusca perturbación del
pensamiento, sentimientos o acciones que requieren de un tratamiento inmediato,
o por una alteración psicopatológica aguda que reclama la presencia inmediata del
especialista, es muy importante tener en cuenta la perspectiva de su gestación; es
preciso dilucidar cómo se ha alcanzado ese momento. Desde el psicoanálisis, desde
su práctica y aplicación, conviene indagar qué responsabilidad se ha eludido para
que en lugar de formular la demanda se imponga la urgencia. No hay que olvidar,
dato a retener, que la urgencia impone al sujeto obtener respuestas sin haber
podido, o querido, hacer las preguntas, por tanto el compromiso subjetivo queda
eludido, camuflado.
Debemos situarnos, en la atención a "la urgencia", de modo tal que la crisis no
encubra por completo el espacio de la subjetividad. Se trata de atender la urgencia
sin legitimarla, lo que supone querer saber quién viene o quién es llevado;
interrogarnos sobre el diagnóstico del sujeto. Dejar un tiempo, después de una
primera estabilización de la situación crítica, que permita la posibilidad de un futuro
tratamiento. Tratamiento que a distancia de ese primer mome nto de la urgencia —
tiempo de la prisa—, permita al sujeto interrogarse sobre su síntoma, un tiempo
inaugural para la modificación subjetiva.
Gemma Ribera
Teoría de las ficciones
Bentham, J.
Marcial Pons Editores, Madrid, 2005, Sig. XXV.8.(2)
¿Qué pasaría si una persona recogiese parte de los escritos de
otra y, organizándolos de una manera aleatoria, los publicara en
once volúmenes? Esto fue lo que hizo el discípulo de Jeremy
Bentham (1748-1843), John Bowring, con sus manuscritos, al
publicarlos en 1843 como The Collected Works of Jeremy
Bentham. ¿Qué pasaría si otra persona, interesada en el
lenguaje, la lógica, la gramática y los procesos de simbolización, casi un siglo más
tarde, se dedicara a rastrear los volúmenes de Bowring y, con lo encontrado,
publicara un libro con un título de su propia cosecha? Esto fue lo que hizo el filósofo
del lenguaje norteamericano Charles K. Ogden con el libro Bentham's Theory of
Fictions (1932).
Este es el trasfondo que subyace a este libro, ahora en versión castellana, con el
título de Teoría de las Ficciones. Una obra que pretende, por un lado, explorar el
lenguaje en sus diversas manifestaciones —jurídic a, científica y metafísica— y, por
otro, desarrollar mecanismos que permitan desmontar las prácticas discursivas,
principalmente las del discurso jurídico, visto como un caso especial de ficción
ontológica. Para Bentham las normas jurídicas son tales, no porque gocen de una
cualidad intrínseca que les dé ese carácter, sino simplemente porque son ficciones
garantizadas en su cumplimiento por las prácticas coercitivas del poder. Completan
esta edición sendos estudios que contextualizan la época de Bentham y que
analizan su discurso.
Jeremy Bentham, de quien en 1998 se cumplieron 250 años de su nacimiento en
Londres, logró imponer en Inglaterra, desde 1781, propuestas parlamentarias que
promovían reformas jurídicas para la transformación de las cárceles (en 1855
Dickens criticará la inhumanidad de estas prisiones en Little Dorrit) y la reforma de
las leyes penales y procesales. Publicará el Panóptico y tratados de legislación civil
y penal que influyeron en el ordenamiento jurídico de diversos países europeos. Sus
ideas utilitaristas quedan plasmadas en Teoría de las penas y de las recompensas.
J.S.Mill es uno de sus más célebres discípulos pero Bentham es también inspiración
en diferentes proyectos de socialistas utópicos y liberales, entre ellos los autores de
la Constitución de Cádiz en 1812. En 1834, uno de nuestros más célebres
anarquistas traduce sus Principios de legislación y codificación, que van a influir en
el pensamiento político español del siglo XIX.
Ya en el XX se fija en sus aportaciones Michel Foucault, para quien Bentham es el
complemento de Rousseau en su sueño de una sociedad límpida, visible y legible.
Analiza su panóptico en Vigilar y Castigar. El dispositivo institucional de control es
concebido por Bentham para "triturar pícaros en honestos, y ociosos en
industriosos". Edificios construidos de modo tal que los allí alojados, sean presos,
obreros o alumnos, puedan ser observados por un "ojo vigilante" con fines
represivos-productivos desde todo ángulo sin que ellos lo sepan (la cárcel Modelo
de Barcelona es buen ejemplo de su método e influencia).
No es casual que Lacan prestara especial atención a este autor en su Ética del
psicoanálisis para señalarlo como el padre del utilitarismo, pensamiento que
subyace a las modernas corrientes del pragma tismo que han derivado en el actual
dominio del conductismo y su extensión a todos los campos del saber bajo la ficción
cognitivista. Pero "fictitious", advierte Lacan, no quiere decir ilusorio o engañoso,
sino ficticio en el sentido de que "toda verdad tiene una estructura de ficción". El
esfuerzo de Bentham, continúa Lacan, se instaura en la dialéctica de la relación del
lenguaje con lo real para situar el bien —el placer, que articula —de modo muy
distinto a Aristóteles— del lado de lo real. En el interior de esta oposición entre la
ficción y la realidad viene a ubicarse para Lacan el vuelco que supone la experiencia
freudiana (Ética, 22). 'Ficticio' remite, así, al registro simbólico en Lacan,
particularmente interesado en la posición ética a que el pensamiento benthamiano
da lugar.
Amalia Rodríguez